<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-31850430</id><updated>2012-01-06T20:58:03.568-08:00</updated><title type='text'>Obras Literarias de Ligia Álvarez</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://liyitamercedes.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31850430/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://liyitamercedes.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Ligia Álvarez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14572353851771110136</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_qeKUxJGDrtM/SmlSVOoR-qI/AAAAAAAAASQ/oRMyY99-YCk/S220/Imagen031.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>4</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31850430.post-1658121279587944208</id><published>2007-12-13T20:38:00.001-08:00</published><updated>2008-12-11T04:23:45.386-08:00</updated><title type='text'>Cuento de Hormigas</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_qeKUxJGDrtM/R2IOnxDvmSI/AAAAAAAAAA8/cWuDmly0Rro/s1600-h/fotografia+de+ligia.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143689800757254434" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_qeKUxJGDrtM/R2IOnxDvmSI/AAAAAAAAAA8/cWuDmly0Rro/s320/fotografia+de+ligia.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_qeKUxJGDrtM/R1kvAb-ScjI/AAAAAAAAAAw/pa1XgylE40Y/s1600-h/yo.bmp"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Amor, ya no vuelves a mis ojos muertos;&lt;br /&gt;Y cuál mi idealista corazón te llora.&lt;br /&gt;Mis cálices todos aguardan abiertos&lt;br /&gt;Tus hostias de otoño y vinos de aurora.&lt;br /&gt;César Vallejo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando desperté esta mañana, evoqué un sueño que me visitó en la madrugada. En él estuvieron presentes la finada profesora Leila y un señor con quien nosotros casi todos sus alumnos, hace mucho tiempo, solíamos verla caminar por el bulevard. Cuando abrí los ojos, ni siquiera tomé el café acostumbrado sino que acudí a la computadora y comencé a escribir sobre algo que necesitaba escaparse de mis dedos....En la Universidad todo el mundo estaba ocupado en sus cosas; sin embargo, eso no impedía que Leila se reuniera con sus amigas más cercanas todos los días después del almuerzo. Con ellas no sólo estudiaba la misma carrera, también compartía e intercambiaba información y bibliografía, además eran compañeras de grupo en el taller de títeres. Cuando no había actividades en el salón de los muñecos, Leila solía acostarse en la hierba con el rostro hacia el cielo, a realizar algo que le encantaba hacer, figurar imágenes en las nubes. La verdad es que disfrutaba haciéndolo. Por eso se aislaba, le gustaba estar ahí tirada en la grama sintiendo la brisa sobre su rostro y experimentando una sensación de libertad insuperable.Leila, de 18 años, era delgada, similar a una rama de árbol, y su cabello recordaba la frondosidad del Araguaney. Sus ojos parecían negros pero quien se acercara realmente a ella se percataría de que en verdad eran marrones profundos, como para perderse en ellos. Hasta ahora nadie lo había advertido.Algo le pasaba a Leila. Sentía una gran atracción física por Daniel, un joven que era integrante como ella de la agrupación artística. Cuando Leila comenzaba a sentir un fuerte olor a mangos, sabía que Daniel estaba cerca y su presión arterial iniciaba un brusco ascenso.Daniel era delgado y afeminado. Hacía un gran esfuerzo por mostrarse masculino con los hombres, pero con las mujeres era simplemente espontáneo. En las fiestas era el alma. Cantaba y tocaba la guitarra. Amaba el teatro y la música. Muy extrovertido. Chistoso. Solía contar chistes a veces subidos de tono. Leila acostumbraba a sonrojarse al escucharlos pero al mismo tiempo soñaba con protagonizar algunas de aquellas historias al lado del narrador.Para Daniel, Leila era sólo un olor entre miel y melón, prácticamente imperceptible. Leila estaba casi segura de que alguien tenía derechos de exclusividad sobre Daniel. En otras palabras, sus oportunidades eran casi inexistentes.Sus amigas le aconsejaron que hablara con él. No era común y corriente en aquella época una declaración femenina. Pero lo hizo. Fue difícil. Un día lo abordó y le confesó todo lo que sentía por él, hasta le habló del olor. Éste no entendió nada, después de reponerse de la sorpresa le aclaró que tenía novia con quien muy pronto se casaría. Trató de consolarla asegurándole que ella conseguiría a otra persona. Luego calló y se marchó. De inmediato vinieron a la mente de Leila aquellos viejos versos del poeta que dicen "esta tarde llueve, como nunca, y no/ tengo ganas de vivir, corazón". Eso sintió, y por añadidura creyó por instantes que el universo entero se venía abajo y le caía encima.Pero el tiempo, que lo sana todo, trajo tranquilidad y olvido. Daniel no asistió más al taller. Dejó de verlo y su recuerdo ya no la atormentó, aunque claro cuando sentía el olor a mango en algún rincón de la tierra donde se hallara, no podía evitar voltear hacia todas las direcciones. Pero con el tiempo hasta aquella costumbre se esfumó, al igual que algunas veces se escabulle la esperanza de la vida de las personas.Un día, mientras Leila caminaba sus cuarenta y cinco años por una calle cualquiera, se topó de nuevo con Daniel. El día anterior había soñado con una lluvia de cenizas que caía sobre ella y aunque se apartara ésta la seguía. Alguien le había dicho que soñar con cenizas significaba que algo del pasado regresaría. Leila se rió porque no creía en esas cosas. El asunto es que cuando vio a Daniel, el sueño regresó a su mente y no pudo evitar que una sonrisa, mitad ironía mitad asombro, se dibujara en sus labios. Se reconocieron en el primer momento. ¡Qué bueno era reencontrar a alguien perdido! Algo le llamó poderosamente la atención a Leila, Daniel ya no olía a mangos, ahora no tenía olor. Al menos ella no sentía ninguno. No sabía por qué pero Leila estaba segura de que Daniel había cambiado más allá de los cambios normales, producto de los años. Leila tampoco era la misma (¿Quién podría serlo después de veintisiete años?) En Leila la delgadez se había quedado pero cada vez que se miraba al espejo veía a su madre. Un día había comprendido que aquélla no se había ido sino que habitaba en su ser. ¡Ahora entendía! Después de haberla llorado tanto.Leila y Daniel iniciaron frecuentes paseos a la salida de las clases. Aquella relación era sólo apacibilidad. Tomaban el té de las 5:30 y se sentaban en la plaza pública a iniciar la tertulia.Más tarde Daniel le pidió matrimonio a Leila. Los dos estaban solos. ¿Para qué esperar? Leila no pensaba igual. Ya no quería esas cosas que antes deseaba. Además a ella le parecía ridículo casarse en la edad madura. ¡Qué cosas tenía Daniel! Siguieron viéndose todas las tardes alrededor de quince años. Ya ambos retirados, llegaban más temprano a la cita.Un día Leila esperó. Daniel no llegó. En cambio el lugar fue invadido por un fuerte olor a flores amarilllas. Y el fin llegó... polvo somos/ seremos,/ Ni aire, ni fuego, ni agua/sino/tierra /sólo tierra/seremos/ y tal vez/ unas flores amarillas. Ella no dijo nada, ni siquiera a sí misma. Tenía sus sospechas pero no quería estar segura. Regresó a su casa. Al día siguiente volvió a la cafetería, de nuevo Daniel estuvo ausente. Buscó los obituarios de periódicos anteriores y con ellos cesó la incertidumbre.Pese a que Leila ya no tenía compañía, continuó religiosamente acudiendo al mismo lugar y a la misma hora. Una tarde, ya lejana, de mucha concurrencia en el bulevard, tampoco ella asistió a la convocatoria. La muerte está en los catres: / en los colchones lentos/en las frazadas negras/vive tendida y de repente sopla/sopla un sonido oscuro que hincha/ sábanas, y hay camas navegando/ a un puerto/en donde está esperando, vestida de almirante. Nadie dijo nada al respecto porque ninguna persona notó aquella ausencia.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31850430-1658121279587944208?l=liyitamercedes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://liyitamercedes.blogspot.com/feeds/1658121279587944208/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31850430&amp;postID=1658121279587944208' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31850430/posts/default/1658121279587944208'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31850430/posts/default/1658121279587944208'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://liyitamercedes.blogspot.com/2007/12/cuento-de-hormigas.html' title='Cuento de Hormigas'/><author><name>Ligia Álvarez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14572353851771110136</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_qeKUxJGDrtM/SmlSVOoR-qI/AAAAAAAAASQ/oRMyY99-YCk/S220/Imagen031.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_qeKUxJGDrtM/R2IOnxDvmSI/AAAAAAAAAA8/cWuDmly0Rro/s72-c/fotografia+de+ligia.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31850430.post-2927207068452914939</id><published>2007-11-06T05:49:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T04:23:45.824-08:00</updated><title type='text'>Flores y Arsénico</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_qeKUxJGDrtM/RzZsud9409I/AAAAAAAAAAU/KFiHlMih3m4/s1600-h/09.jpeg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131408371009246162" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_qeKUxJGDrtM/RzZsud9409I/AAAAAAAAAAU/KFiHlMih3m4/s320/09.jpeg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_qeKUxJGDrtM/RzPcXt9408I/AAAAAAAAAAM/9OWXnCg-3Tk/s1600-h/yo.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5130686700539401154" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_qeKUxJGDrtM/RzPcXt9408I/AAAAAAAAAAM/9OWXnCg-3Tk/s320/yo.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;OBRA DE TEATRO&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;FLORES Y ARSÉNICO &lt;/div&gt;&lt;div&gt; DE&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;LIGIA ÁLVAREZ&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;PERSONAJES:&lt;br /&gt;Luz Clara, fantasma.&lt;br /&gt;María Antonia, fantasma de la madre de Rafael.&lt;br /&gt;Rafael, 45 años. Aparenta más edad por el deterioro físico. Sufre los males de Tourette y de Chagas. Padece de continuos tics nerviosos y movimientos involuntarios de las mano y la cabeza. Su oficio es florista de difuntos. En su tiempo libre lee mucho, lo cual justifica el correcto uso del lenguaje que exhibe. Es capaz de recordar con precisión el significado y los nombres de las flores que son la materia prima con las que trabaja.&lt;br /&gt;Cliente, mujer de unos 50 años.&lt;br /&gt;Simón, 35 años, medio hermano de Rafael.&lt;br /&gt;Cuando los observadores entran en la sala, se encuentran con el velorio de Rafael. En el centro del escenario se observa el ataúd entre cuatro cirios encendidos. Cuatro personajes de espalda rodean el féretro. Rezan.&lt;br /&gt;ESCENA I&lt;br /&gt;TODOS ...Señor, ten piedad de él.&lt;br /&gt;Cristo, te piedad de él.&lt;br /&gt;Señor, te piedad de él.&lt;br /&gt;Jesucristo, óyelo.&lt;br /&gt;Dios Padre Celestial, ten piedad de&lt;br /&gt;él.&lt;br /&gt;Dios Hijo Redentor del mundo, ten&lt;br /&gt;piedad de él...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oscuridad sobre los rezanderos. Ahora el ambiente se observa envuelto en tinieblas. Luces sobre Luz Clara y María Antonia. Lo demás está en penumbras. Luz Clara y María Antonia llevan trajes blancos anchos que parecen de seda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LUZ CLARA ¿Para qué me has llamado? ¿Qué es lo que quieres?&lt;br /&gt;MARÍA ANTONIA Necesito hablarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LUZ CLARA Fue tan fuerte tu grito que lo escuché a una gran longitud, sabes que nuestras dimensiones están separadas por una distancia de tres millones de años luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARIA ANTONIA Lo sé, pero era necesario que te hablara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LUZ CLARA Es peligroso ir desde donde habito hasta tu espacio, en ese lapso de tiempo podrían dejar de existir nuestras dimensiones por alguna otra gran explosión. Si eso sucediera quedaríamos vagando en el infinito por siempre. Por eso es preferible que nos veamos en las reuniones semanales o en todo caso aquí, en casa de Rafael.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARÍA ANTONIA Entiendo que tal vez he exagerado. No debí hacerlo. Debí esperar hasta la reunión de las almas de todas las dimensiones. Sólo que me encuentro preocupada. Sé que te introduces en los sueños de mi hijo. Creo que tienes una tarea encomendada que lo involucra a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LUZ CLARA No tienes que interferir en esas cosas, perteneces a la dimensión de los recientemente muertos. Tus tareas y obligaciones son tantas que no entiendo cómo tienes tiempo para espiar las acciones de las otras almas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARÍA ANTONIA No suelo inmiscuirme en lo que los demás hacen. Ni siquiera cuando viví en cuerpo y alma lo hacía.&lt;br /&gt;LUZ CLARA (Irónica) Menos mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARIA ANTONIA Es verdad. No solía hacerlo, pero esta vez ha sido imperioso para mí. ¿Es qué acaso no sabes que Rafael es mi hijo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LUZ CLARA Por supuesto que lo sé. ¿Y a qué viene todo esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARIA ANTONIA Un hijo no se me puede olvidar nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LUZ CLARA Tendrás que hacerlo. Ahora pertenecen a mundos diferentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARIA ANTONIA Supongo que lo olvidaré pero hasta ahora no lo he logrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LUZ CLARA Tienes que dedicarte a tus nuevas tareas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARIA ANTONIA Lo sé. ¡Lo sé! Pero el amor que siento por mi hijo es tan grande que su sufrimiento me afecta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LUZ CLARA ¡No debe afectarte!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARIA ANTONIA ¡Está muy enfermo! Tú conoces su estado, nada está oculto para ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LUZ CLARA Claro que conozco su estado y sé lo que habrá de suceder. Ya está escrito y nadie lo cambiará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARIA ANTONIA Entonces estás consciente de que la naturaleza de la enfermedad física que padece hará que se vaya deteriorando poco a poco.&lt;br /&gt;LUZ CLARA Por supuesto que lo sé. Lo sé todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARÍA ANTONIA Al parecer su muerte no será como la mía, rápida, sin dolor, sino que irá muriendo todos los días un poquito. Sé cuál es tu misión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LUZ CLARA Mi cometido es conducirlo a donde habrá de ir. Esa es mi misión: venir a buscarlo y mostrarle el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARIA ANTONIA Por eso te pido que procedas rápidamente, llévatelo pronto, no quiero que sufra, no quiero verlo ir apagándose poco a poco. En esta dimensión en la que me encuentro sufro mucho porque veo que sufre y yo no puedo hacer nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LUZ CLARA Es que desde ninguna de las dimensiones fantasmagóricas se puede hacer algo. No debemos participar en las cosas de los humanos. Yo tengo una misión, interfiero porque es mi tarea hacerlo. Las cosas de los humanos son las cosas de los humanos y los asuntos de los fantasmas son los asuntos de los fantasmas, no deben ser mezclados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARIA ANTONIA Sé eso. Lo sé. Pero lo sé con la cabeza no con el corazón. Yo todavía amo a mi hijo. No lo he olvidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LUZ CLARA Aún no lo has hecho pero lo harás. Recuerda que el manto del olvido envuelve a todos los difuntos. Más temprano que tarde olvidamos nuestra vida pasada. Es la única manera de vivir nuestra muerte. De todas maneras déjame decirte que vivir implica padecer...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARIA ANTONIA ¡Llorar, sufrir y ser feliz!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LUZ CLARA Si lo sabes, entonces también debes saber que Rafael no ha experimentado todas estas circunstancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARIA ANTONIA Las dos primeras sí: llorar, sufrir, es lo que ha hecho toda su vida, ¿pero ser feliz?, ¿ser feliz?. Nunca lo ha sido. Su desafortunada existencia no le ha permitido experimentar esa sensación. Ha tenido tantas limitaciones. Cuando estaba viva me sentía culpable y ahora que estoy muerta siento lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LUZ CLARA Es preciso que Rafael viva lo que la toca vivir. Su muerte vendrá pero justo en el momento adecuado. Todo el que muere es porque ya culminó la misión que le correspondía o cada una de las experiencias que tenía que vivir. Hay seres humanos que mueren al nacer y otros mueren en la juventud, la adultez o en la vejez, algunos mueren de forma natural, o por enfermedad pero existen quienes fallecen por muerte provocada. Eso sucede porque cada quien tiene marcado su destino. Nosotros, ni siendo fantasmas como somos, podemos cambiar las cosas. Tú eras la madre de Rafael, no eres Rafael. ¿Recuerdas a aquel poeta que va siempre a las reuniones de los difuntos de todas las dimensiones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARIA ANTONIA Claro que lo recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LUZ CLARA Recuerda entonces sus palabras: Tus hijos no son tus hijos son los hijos e hijas de lo que la vida quiere para sí. Rafael morirá pronto, no tiene mucho tiempo, pero es un tiempo que no se puede alterar. En ese breve lapso tiene que hacer realidad un sueño: conocer a su mujer ideal. Además de llevármelo tengo que tomar el rostro y figura de esa mujer, de ese rostro y figura que sólo están en su imaginación. La muerte pese al sufrimiento físico involucra ese encuentro con el amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARIA ANTONIA ¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LUZ CLARA No me preguntes por qué. No lo sé sólo sigo las órdenes de lo que ya está escrito, de ese libro que se escribe justo en el momento del nacimiento de todos, tú lo tuviste y yo también.&lt;br /&gt;. Oscuridad&lt;br /&gt;ESCENA II&lt;br /&gt;Rafael se encuentra en la sala- taller. Se observa un mesón que es donde trabaja. Sobre el mesón hay algunas coronas terminadas y algunos materiales tales como pistilos, cinta floral, alambre, y flores. También es posible ver una urna a medio pintar, madera, martillos, y potes de pintura. Igualmente se ve un libro cuyo título se puede leer: el lenguaje de las flores y plantas en general. Hace algunos arreglos y al mismo tiempo habla con el público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Soy un ser solitario. Cuando era niño mamá se dio cuenta de mis problemas: falta de memoria corta, timidez excesiva, tics nerviosos, nerviosismo. Ella juraba que yo no sabía nada, pero no soy estúpido, me di cuenta. Me quiso proteger, lo sé, me protegió de todos. No se lo recrimino, yo conozco mis limitaciones. Me acostumbré a pasar el tiempo en la casa. Le agradezco todo el amor y comprensión que me dio. Además me acercó al oficio que ejerzo. Me encanta mi oficio, soy artesano de flores o floristero. Conozco el significado de las flores. Recuerdo cada uno de sus nombres, todo lo demás o casi todo lo demás lo puedo olvidar, pero no eso. Considero que mi oficio es mi vida y si me quitan mi vida me muero. Cuando me encargan las flores y coronas para los difuntos, necesito saber todo lo posible acerca del muerto, sus pasiones, sus dolores, sus amores, todo. Hasta requiero ver su imagen, su foto. Los clientes que conocen mi trabajo, también saben que si no me traen información sobre el muerto, no hay arreglo floral. ¿Qué si no hago arreglo para vivos? Nunca los he hecho, como floristero de difuntos, pertenezco a la cultura de la muerte. Vivo de la muerte, si no hay muertos, no tengo trabajo. Vivo cerca del cementerio y cuando me asomo a la ventana lo primero que veo son las cruces del camposanto. Hubo un tiempo en que el cementerio estaba muy descuidado, hasta profanaban las tumbas, a veces cuando me asomaba a la ventana, veía tumbas que habían sido violadas, las cruces en el suelo y las flores deshechas. Era para ritos, cosas de esas. Por fortuna las nuevas autoridades se ocupan más del cementerio. Está cuidado. Ya la gente no se va al camposanto del otro pueblo. Así trabajo y gano. Mamá nunca dejo de asombrarse conmigo, a veces ella me decía algo y a los dos segundos yo lo olvidaba, sin embargo puedo recordar cualquier detalle sobre la persona, familiar o amigo del difunto que hizo el encargo. Sufro de un extraño mal. Un día escuché a mi mamá decirle a una amiga que el médico le informó que mi mal era el síndrome de Tourette. Tiene que ver con un tic nervioso que se presenta con movimientos faciales bruscos. Tampoco puedo controlar los sonidos ni vocablos. A veces creo que estoy pensando, pero hablo en realidad. Tal vez ahora esté pensando y no hablando. Otras veces permanezco callado y creo que los demás me oyen. No puedo controlarlo. Sé que mamá tenía razón, yo no me quejo de permanecer en casa. Sé que ahora que mamá murió, tendré que salir a comprar la materia prima. Aunque hasta ahora Simón me ha ayudado mucho. Sueño con una mujer. Nunca he tenido novia. Pero sueño con una mujer. He descubierto que el rostro de mi mujer ideal es el mismo de Mary León, la joven que murió en el derrumbe. La verdad es que no lo entiendo, el rostro de la mujer amada es el de alguien que murió. A veces creía que no era sueño, que existía. Pero ahora sé que está muerta. Tal vez sea mejor, sé que moriré pronto y quizás me reúna con ella. Nunca he hecho un arreglo floral para un vivo, pero a esa mujer si existiera sí se lo haría. Bueno también tengo otro problema, siento dolor en el lado izquierdo del pecho, y me canso mucho. Mamá me daba unas pastillitas que un médico que me veía me prescribió, nunca supe el nombre, ella me las daba todos los días con un vaso de agua. Desde que murió no las tomo, a lo mejor si las tomara me sentiría mejor. No sé dónde las guardaba, no las he encontrado. Tal vez sería mejor si fuera al médico. Pero no recuerdo la dirección, no tengo la menor idea. Cuando íbamos, salíamos del pueblo y viajábamos tres o cuatro horas y llegábamos a un sitio donde había mucha gente y muchos carros. Pese a mis dolencias sigo trabajando porque el trabajo es mi vida.&lt;br /&gt;Entra una cliente. Una mujer de 50 años.&lt;br /&gt;ESCENA III&lt;br /&gt;RAFAEL Buenos días. ¿A la orden?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CLIENTE Buenos día, necesito una corona muy especial. Me dijeron que aquí me la pueden hacer. Es el último presente para mi hija. (Solloza)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Señora aquí se le puede elaborar una corona especial como usted quiere. Imagino que si le recomendaron este lugar, le dijeron también que necesito alguna información. ¿Me la podría dar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CLIENTE ¿Qué será? No me siento muy bien como para hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Bueno y ¿Cómo diablo quieres la corona especial si no me das la información, estúpida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CLIENTE ¿Qué dice?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL No nada, que necesito la información.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CLIENTE Bueno usted dirá que necesita saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL: ¿Qué edad tenía su hija?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CLIENTE (Solloza) Tan sólo tenía quince años, ¡Quince años!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL ¿Cómo era ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CLIENTE (Llorando) Bueno, ella era muy buena, buena hija, buena hermana, buena amiga, buena estudiante, colaboradora. Mi hija y no porque fuera mi hija era excepcional. (solloza) Además de su bachillerato, estudiaba música. Su melodía favorita, era el Popule Meus. Era muy tranquila y casera. Colaboraba mucho conmigo en los quehaceres. Su color favorito era el rosado. Tenía dos gatos a los que adoraba, ahora los pobres animales andan como en el limbo. Todavía dormía con un peluche que le regaló su papá cuando cumplió trece años. (Rompe a llorar con más ahínco) Era muy unida con todos, siempre buscaba que su familia estuviera unida, además era tan alegre y muy comunicativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Señora creo que es suficiente ¡ah! ¿cómo se llamaba?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CLIENTE Mary León. ¡Ah! (Registra su cartera).Aquí está la foto, me dijeron que usted pide una, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL (Se toca el lado izquierdo del pecho como sintiendo dolor)¿Usted es la madre de Mary León?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CLIENTE Sí. Imagino que se enteró, eso salió en todos los periódicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Sí claro, claro que lo leí.&lt;br /&gt;CLIENTE Eso sí necesito que me devuelva la foto. No tengo muchas de mi hija. El objeto personal que le dejaré será un gancho para cabello. (Lo saca de la cartera) y aquí está la frase, la escribió uno de sus hermanitos (También saca el papel del bolso).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Bueno está bien y pierda cuidado cuando venga a buscar la corona, le entregaré la foto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CLIENTE Vendrá mi esposo, o tal vez mi hermano, no creo que pueda venir yo. Pero no olvide la foto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL ¡y dele con la foto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CLIENTE ¿Perdón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL No se preocupe señora, le devolveré la foto sana y salva. La corona estará lista a la una y treinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CLIENTE ¿Cuánto le debo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL No suelo hablar de precios antes de elaborar las coronas. Después me arreglo con la persona que la venga a buscar. Hasta luego, señora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CLIENTE Hasta luego.&lt;br /&gt;Sale la señora. Rafael comienza a preparar la corona y conversa con las flores. También dialoga con la foto de la difunta. Selecciona las flores con dedicación tomando en consideración las características de la difunta con la información que la doliente le dio. Se oye el Popule Meus.&lt;br /&gt;ESCENA IV&lt;br /&gt;RAFAEL Mary León, así te llamabas. Vi tu foto en el periódico cuando ocurrió la desgracia. Déjame decirte que sé muchas cosas sobre ti. Eras muy hermosa, puedo verlo en tu foto, y eras tan joven. Creo que merecías vivir más tiempo. No moriste de ninguna enfermedad, tal vez si no hubieras estado en ese sitio en el momento del derrumbe te salvas, pero así es la vida. Te pareces tanto a la mujer con la que sueño. (ve la foto) Claro, es tu mismo rostro, la mujer con quien sueño tiene tu rostro. Bueno yo tengo la tarea de hacer una corona para ti. No puedo escoger sino las flores adecuadas. Ojalá tenga aquí todas las que necesito. Simón no ha llegado y no sé si vendrá a tiempo así que debo contar sólo con lo que tengo. Veamos... y además debo darme prisa la vendrán a buscar en dos horas. Moriste joven apenas tenías quince años, estoy seguro de que eras virgen. Así que no pueden faltar las flores blancas que simbolizan la pureza de tu alma y de tu cuerpo. Para atar emplearé cinta rosada que simbolizan tu mundo infantil femenino. Tenías quince años... entonces necesito quince rosas blancas. Deben ser quince ni más ni menos porque además murió ayer que era quince. Eras muy extrovertida y alegre, Mary León, fomentabas deseos positivos en tu familia, entonces requiero de quince flores amarillas, ellas hablarán por ti y transmitirán a tus seres queridos sentimientos de superación y optimismo. Escogeré flores rojas también porque fortalecen los lazos que la unen a sus seres queridos, y esos lazos no se destruyen ni con la muerte. Lo verde, el color de la naturaleza no puede faltar, tomaré unos helechos. ¡Ah! ¿y dónde está lo que trajeron de ella? Aquí está... el gancho de cabello, lo pondré en este sitio, es el toque personal que no puede faltar y la tarjeta con la frase irá aquí, Nunca te olvidaremos aunque no estés porque todo lo que eras tú se quedó con nosotros. Algunas Margaritas simbolizan lo que significaste para tu familia: la unidad. Además esta flor es el símbolo del combate a la tristeza, estoy seguro que no quieres que tu familia esté triste. También como cosa mía colocaré una Amapola, sólo una, nadie lo notará siquiera pero yo sé lo que significa y tú también lo sabes : El sueño. Te encuentro tanto parecido a la mujer de mis sueños, esa dama hermosa que siempre me aparece mientras duermo. Ah como te pareces tanto a ella, a mi amor platónico, entonces no puedo olvidar la flor de Amaranto el símbolo del amor quijotesco que siento por alguien que me imagino, que no existe o que solamente existe cuando duermo.&lt;br /&gt;Sale Rafael. Oscuridad&lt;br /&gt;ESCENA V&lt;br /&gt;Aparece Luz Clara. Viste un vestido de seda blanco. Lleva el cabello suelto. Atmósfera de ensueño. Saca a Rafael de entre las cortinas. Rafael está sonámbulo.&lt;br /&gt;LUZ CLARA Rafael, soy yo. Estoy metida en tus sueños. Quiero pedirte perdón.&lt;br /&gt;RAFAEL ¿Por qué?&lt;br /&gt;LUZ CLARA He entrado en tus sueños sin tu permiso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL No importa. Quisiera que te quedarás en mis fantasías para siempre.&lt;br /&gt;LUZ CLARA Haremos algo mejor. No me quedaré en tus espejismos, pero irás conmigo a mi mundo. Mi mundo será tu mundo pronto.&lt;br /&gt;Lo envuelve con su manto. Oscuridad.&lt;br /&gt;ESCENA VI&lt;br /&gt;Simón pinta un ataúd. Entra Rafael tocándose el lado izquierdo del pecho. En la otra mano lleva una flor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL ¿Sabes lo que llevo en mis manos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN Bueno, no estoy ciego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL ¿Sabes su significado? Digo, ¿Sabes el significado de esta flor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN (Irónico) El especialista en flores eres tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL La encontré sobre mi cama, mira es una flor morada, sus pétalos son cortos y curvados, el tallo es también corto y sus hojas caen al ras del suelo. Es la flor de la planta Acónito. Su significado: Buscas mi muerte. Simón tú dejaste esta flor sobre mi cama, quieres que muera, deseas mi muerte. No entiendo por qué me odias tanto. Ahora entiendo porque no has querido acompañarme al médico, sabes que yo no he salido muchas veces de aquí, estoy muriéndome lentamente y sé, lo sé ahora que es lo que buscas: mi muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN Creo que la enfermedad te está afectando el cerebro. Bueno siempre he sabido que estás loco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Sufro de algunos tics nerviosos, pero sabes que no estoy demente, escucha: si estuviera demente desde hace tiempo te hubiera matado. Por lo menos desde hace un año, desde el día que mamá murió, desde ese día te empeñaste en hacerme daño, también sospecho que escondiste mis pastillas, desde que mamá murió no he encontrado ni siquiera la caja. Mama... ella me daba una medicina y tengo un año sin tomarla. Por eso he empeorado, cada día estoy más cerca de la muerte, eso significa que se cumplirá tu deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN Quien lo dice eres tú: Yo no le deseo la muerte a nadie. Pero a veces me haces decir cosas que en realidad no siento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL No me estás matando directamente pero lo haces indirectamente. A veces hasta el agua has sacado, te has llevado la comida y el agua, tú sabes que no salgo y si no hay comida aquí dentro no como.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN Nunca me he llevado la comida. Lo que ha pasado es que se ha terminado. Además no es verdad que no sales sí lo haces: vas al cementerio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL El cementerio no es más que la prolongación de esta casa.&lt;br /&gt;Convulsiona&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN Creo que es mejor que mueras, ¡Para estar sufriendo así,! Es preferible morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL (Recuperado) No me trajiste las flores que te encargué, sabes que no puedo trabajar si no tengo la materia prima. Ya se me terminó todo. Mira tengo un encargo para hoy es un hombre viejo que presentía su muerte. Tráeme flores amarillas, muchas flores amarillas, y no olvides traer el Alelí&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMON ¿Alelí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Te extraña verdad, quiero contrarrestar tu odio con el Alelí. Simboliza la tranquilidad, al menos eso es lo que quiero, que me dejes sentir tranquilidad, y para tenerla debo tener lo que me hace falta, alimentos, agua, flores para mis coronas y...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN (Interrumpiéndolo y riéndose).Y muerte, porque de eso vives, de la muerte, si nadie se muere en este pueblo, entonces no tienes trabajo, tú y tu madre siempre han vivido de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL ¿Y tú acaso no construyes urnas? ¿O son para la gente viva? Deberías agradecerle a mi madre que te permitió que trabajaras aquí, a pesar de que ella sabía que eras hijo de mi padre, con una de las tantas mujeres que tuvo en el pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMON Una de las tantas no, la que más amó, a tu madre no la amó. ¿O por qué crees que la abandonó cuando tú eras apenas un bebé?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Está bien. A mi madre no la amó pero no creo que a la tuya sí la amara, pues fíjate que también los abandonó a los dos. ¿O acaso tú sabes lo que es tener un padre?&lt;br /&gt;(Rafael hace una mueca de desconsuelo.)&lt;br /&gt;¿ves? Tú tampoco lo sabes pero yo sí sé lo que es tener una madre, porque la tuve hasta hace poco casi por cuarenta y cinco años, en cambio tú ¿Por cuánto tiempo? ¿Por un año? ¿Por dos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÖN Mi mamá no me abandonó. Murió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Sí y tú quedaste huérfano y ¿Quién te protegió? Mi madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN No viví en la calle, pero siempre trabajé, me dio casa para vivir y comida para alimentarme pero siempre pagué con mi trabajo, además ella no me quería, me odiaba porque le recordaba a mi madre. Yo también la odié, y por eso coloqué sobre su urna un ramo de albahaca para expresarle mi odio, mi aborrecimiento, tú como estabas tan afligido no te diste cuenta, el ramo lo metí dentro de las rosas blancas de la corona, nadie lo notó, cuando lo hice me sentí aliviado porque era expresar un odio que siempre había sentido pero que traté de ocultar. Fue como un desahogo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL El dolor no me permitió ver nada, pero ella sí lo vio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN Estás loco, ¿cómo podía ver? ¡Estaba muerta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Precisamente por estar muerta era por lo que podía ver. Cuando vivía no se dio cuenta de tu maldad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN Eres un pobre loco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Estoy harto de que me llames loco y estoy harto de verte. Es mejor que te vayas y no vuelvas más. Sé que necesito de alguien pero cuando esté completamente solo ya veré que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN Pues fíjate que no me iré porque yo tengo planes muy buenos. La casa y todo lo que hay aquí es mío. Ya tú lo que eres un es un guiñapo humano. Estás más de allá que de aquí. En cambio estoy muy sano tanto física como mentalmente. ¡Acábate de morir! ¡Muérete de una vez!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rafael camina hacia donde está su mesa de trabajo. Mueve algunos materiales que le quedan y se encuentra con un frasco que dice arsénico. Lo toma en sus manos y se dirige a Simón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Ya veo que insistes en usar también indirectas para solicitar mi muerte. Este frasco de arsénico lo colocaste sobre mi mesa. ¿Me quieres decir que me envenene?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN Realmente estás más desquiciado de lo que pensaba, ya olvidaste que fuiste tú mismo que me pediste que te trajera arsénico. No sé, tal vez lo necesitabas para algún encargo. Siempre pides las cosas más raras. ¿Acaso el muerto murió por ingestión del veneno? Tú sabrás. Sólo te lo traje porque tú lo pediste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Mentira no recuerdo haberte pedido eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN Tal vez lo pediste porque quieres acabar con tu espantoso sufrimiento de una vez por todas. Y tienes razón si yo estuviera en tus condiciones haría lo mismo. Tomándome ese frasco acabaría con las convulsiones, con la insuficiencia respiratoria, con los dolores. Y aprovecho para decirte que no entiendo como tu madre que te quería tanto se descuidó tanto y dejó que te picara el Chipo y contrajeras el mal de Chagas porque eso es lo que tienes y de eso te vas a morir. No puedo hacer nada para ayudarte porque no sé cuales pastillas te daba tu mamaíta y si lo supiera tampoco haría nada para que las tomaras. Sálvate tú mismo. Estás bastante crecidito. Ve al médico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Sabes bien que no puedo salir, no puedo hacerlo nunca he salido solo, las pocas veces que lo he hecho ha sido con mamá. Al único sitio donde he ido ha sido al cementerio porque está aquí mismo es como salir al patio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN Resuelve de una vez por todas tus problemas y los míos: tómate esa broma ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Tal vez tengas razón voy a pensarlo, quizás deje de sufrir, ya estoy cansado de sufrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN Por fin demuestras inteligencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Tal vez lo haré pero seré yo el que lo decida al fin y al cabo es mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN ¿Qué es lo que esperas? ¿Acaso crees que de verdad conseguirás a la mujer ideal antes de morirte? ¿Qué mujer va a querer tener algo con un guiñapo como tú?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL (Hace como quien se resiste a seguir una discusión) Hagamos algo, dejemos el odio, dejemos la discusión sin sentido, ¿Por qué no nos tomamos el té de la paz por hoy? Dejemos la pelea para otro día. Anda y prepara ese té de Cayenas que tan bien te queda. Pero sabes algo, beberé después que tú lo hagas, no quiero morirme todavía y estoy seguro que tú sí lo quieres.&lt;br /&gt;(Simón hace caso. Sale. Sale Rafael)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ESCENA VII&lt;br /&gt;Entra Simón. Mira hacia dentro como para asegurarse de la ausencia de Rafael. Habla con el público&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN Siento mucho rencor por Rafael debería sentir lástima pero no puedo dejar de odiarlo. Su madre siempre mostró un amor excesivo por él. En cambio por mí, aborrecimiento. Cuando mi madre murió y quedé solo en el mundo ella me trajo para acá pero siempre me trató con desprecio y rabia. Le recordaba a mi madre, ella sabía que mi padre amó mucho a mi madre, la amó hasta el día de aquel fatídico accidente que acabó con su vida. Me han contado en el pueblo que apareció muerto, fue atropellado por un camión en la carretera. Después mamá me cuidó hasta que murió siendo yo aún un niño de dos años. Algunas personas del pueblo me dijeron que la mamá de Rafael siempre la insultaba en público pero todos quedaron asombrados que cuando ella murió de tuberculosis, me trajo para acá. Claro, quería un sirviente al que no le tenía que pagar. Nunca tuve juguetes, comía las sobras y las golosinas siempre estuvieron prohibidas para mí. Ella decía que yo me portaba mal. Para ella portarme mal era tener la buena salud de la que carecía su hijo. Rafael piensa que lo voy a envenenar, siempre tengo que probar el alimento yo, si quisiera no lo haría y que se muriera de hambre y de sed. La verdad es que yo no voy a matarlo, no voy a ensuciar mis manos de sangre a sabiendas que de todas maneras morirá. Depende de mí en muchas cosas y hago algunas cosas por él, pero las hago mostrándole mi odio para que se sienta peor sabiendo que tiene que depender en alguien que lo odia.&lt;br /&gt;(Sale Simón. Oscuridad)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ESCENA VIII&lt;br /&gt;Penumbras. Entra María Antonia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARÍA ANTONIA Quiero hablar, los muertos a veces también lo necesitamos. Sé que lo normal es que los padres mueran primero que los hijos. Pero yo rogaba todos los días a Dios no morirme primero que mi hijo. No quería dejarlo solo. Mi hijo es un impedido, él hace su trabajo, pero está enfermo. Además de su patología mental, sufre del corazón, el médico me informó que su vida sería corta, tiene el corazón más grande de lo normal. Todo comenzó con una picadura de Chipo. No resistiría una operación, sería mortal. El dolor del pecho desaparece si toma la medicina diariamente. El médico dijo que sería de por vida que debía tomarla y yo se la debía dar todos los días del mundo. El día que morí le di la última que quedaba y tenía que ir esa tarde a comprar una nueva caja. Sin embargo sufrí aquel paro respiratorio, vivimos lejos del hospital, aquí no han llegado los médicos todavía, cuando llegué ya estaba muerta. Ahora sé que no hay posibilidades de salvación para Rafael. Lo más triste es su deterioro físico. La muerte no llegará rápidamente como me llegó a mí, a él le llegará de manera paulatina. No puedo hacer nada, cuando uno muere ya no hay posibilidades de ayudar. Cuando mi madre murió empecé a rogarle, a pedirle ayuda para lograr cosas terrenales. Yo le reprochaba que no me ayudara, es que ahora entiendo que morir significa ver a tus seres queridos sufrir y tu impotencia para ayudar. Morir es eso, dejar de existir, pero sólo el recuerdo de los que nos quisieron nos hacen revivir el espíritu por momentos o tal vez la pluma de algún escritor. A Rafael lo sobreprotegí, lo sé. Nunca pensé que yo moriría primero. Di por sentado que siempre estaría allí junto a él . Hay una mujer que lo ronda, sólo se le aparece en sueños, bueno es cuando él la ve, porque la mujer siempre está ahí llamándolo, clamando por él. Es la representante de la muerte, Luz Clara. No lo abandona pero Rafael sólo tiene la posibilidad de verla en sus sueños. Yo siempre estoy ahí, cerca, porque lo que quiero en realidad, es que la dama de la muerte proceda de una vez, no quiero que Rafael sufra, peor que la muerte es el sufrimiento, y para Rafael no quiero el dolor.&lt;br /&gt;Oscuridad.&lt;br /&gt;ESCENA IX&lt;br /&gt;Entran Rafael y Simón. Hay una mesa pequeña de comedor entre la mesa de trabajo de Rafael y la urna que trabaja Simón. Sobre la mesa hay dos tazas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Simón sabes hoy estaría mamá cumpliendo setenta años. Le he elaborado un hermoso ramo. Espera. Te lo mostraré (Se dirige a su mesa de trabajo y trae un ramo) Mira se lo pondré debajo de su retrato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN. Que tontería. Esa vieja ya está muerta de nada sirve que le des flores&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Sé que ella estará encantada desde cualquier lugar donde esté. (Va hacia el retrato y lo coloca en un florero debajo)&lt;br /&gt;Bueno ahora sí voy a tomarme el té para irme a la cama me siento tan cansado. Pero te agradezco que lo pruebes porque como te he dicho muchas veces no confío en ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN (Intenta Probar el té) Está bien probaré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL ¡No! Ya no quiero que pruebes. Déjame solo, quiero estar solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMON La verdad es que no te entiendo. Nunca consumes nada si no lo pruebo antes y hoy te niegas a que lo haga. ¡Tu locura ha llegado lejos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL No quiero que lo pruebes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIMÓN Pero te olvidas que a mí también me gusta el té de cayenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL Anda a la cocina y prepara otro para ti pero de éste no tomarás, será sólo para mí. ( Simón sale y Rafael saca el frasquito de arsénico de su bolsillo. Lo agrega íntegro al contenido de su taza.Comienza a beberlo. Lo consume todo. Regresa Simón). ¿Ves, Simón? Tu creíste que yo moriría primero que tú y resulta que tenías razón. Moriré primero que tú. Pero no por mi padecimiento es por este veneno que me librará de esta vida miserable. Además , muerto, en la otra vida o en la vida después de la vida me reuniré, con la mujer de mi vida o mejor dicho de mi muerte. Es necesario. ¿Qué voy a hacer yo completamente solo muriéndome lentamente? Es mejor morir sin sufrir. Y tú tendrás una vida larga. Disfruta tu vida y tu salud. Yo te perdono y te ruego que me perdones tú a mí, hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toma el arsénico restante. Comienza a Convulsionar. Simón trata de ayudarlo. Se&lt;br /&gt;da cuenta de que nada puede hacer. Mostrando profunda tristeza da la espalda al&lt;br /&gt;público. Por el lateral derecho aparece Luz Clara. Extiende sus brazos&lt;br /&gt;hacia Rafael. Éste se levanta rejuvenecido y va hacia ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LUZ CLARA Rafael aquí estoy otra vez. Vengo a buscarte, te llevaré a un lugar donde serás feliz, es una dimensión diferente, ahí no existen las enfermedades ni el deterioro físico, ven Rafael, levántate vamos, vamos.&lt;br /&gt;Desaparecen los dos asidos de las manos. Se escucha el Popule Meus.&lt;br /&gt;FIN&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31850430-2927207068452914939?l=liyitamercedes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://liyitamercedes.blogspot.com/feeds/2927207068452914939/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31850430&amp;postID=2927207068452914939' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31850430/posts/default/2927207068452914939'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31850430/posts/default/2927207068452914939'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://liyitamercedes.blogspot.com/2007/11/flores-y-arsnico.html' title='Flores y Arsénico'/><author><name>Ligia Álvarez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14572353851771110136</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_qeKUxJGDrtM/SmlSVOoR-qI/AAAAAAAAASQ/oRMyY99-YCk/S220/Imagen031.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_qeKUxJGDrtM/RzZsud9409I/AAAAAAAAAAU/KFiHlMih3m4/s72-c/09.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31850430.post-3086420129002052064</id><published>2007-11-04T06:22:00.001-08:00</published><updated>2007-12-14T16:20:07.006-08:00</updated><title type='text'>Estación Gato Negro</title><content type='html'>OBRA DE TEATRO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ESTACIÓN GATO NEGRO&lt;br /&gt;DE...LIGIA ÁLVAREZ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pieza teatral en un acto. Personajes: Mujer y hombre. Escenografía: Andén de una estación del metro de una ciudad grande. Al levantarse el telón aparece el andén de una estación del metro. No es posible identificar cuál es. Se encuentra completamente solitaria. Los próximos segundos son para que los espectadores observen a sus anchas el lugar más concurrido de la ciudad en completa soledad nocturna. La luz es tenue. Se escuchan fuertes sonidos de pasos. Aparece una mujer que parece muy asustada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: (A sí misma) ¡Dios me ampare y me favorezca! ¿Quién andará por ahí? ¿Y si es un sádico, o un asesino? ¿Quién me mandó? (El sonido de pasos es más fuerte y repentinamente cesa.) ¡¿Quién es?! ¿Por qué no escucho nada ahora? (El hombre se acerca caminando en puntillas. La intercepta) ¡Ay déjeme! ¡No me mate! ¡No me haga daño! ¡Tengo algo de dinero en la cartera, se lo daré todo!&lt;br /&gt;La mujer forcejea nerviosamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: ¡No se asuste! ¡No la perjudicaré! (La suelta) Sólo prevenía. En la actualidad casi todo el mundo anda armado. Temí recibir un balazo... eso debe ser muy doloroso. Para morir prefiero los métodos más rápidos. Ah, claro y efectivos, porque probablemente no será más que una herida. Usted, sabe el sufrimiento es peor que la muerte. Debo admitir tenerle terror a las heridas... o mejor dicho al sufrimiento que producen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: (Abre la cartera y saca un puñal) No ando armada con revólver. No tengo permiso para portar armas (Acerca el puñal al rostro del hombre). ¡Pero en su lugar... ¡Sé defenderme! ¡Vuelva a acercarse y verá!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: ¡Cuidado doñita!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: ¡No soy doñita! !Ni siquiera señora! (Vuelve a levantar el puñal). ¡Hacia atrás! No me gusta usar esta cosa. Es más, nunca lo he hecho. Pero, Dios me ayudará y me iluminará, y si es necesario... ¡Lo haré! ¡Dios sabe que será para defenderme!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Escuche, doña...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: ¡Qué no me gusta que me llamen así!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Mire..señorita, no tendrá que defenderse de mí. Repito: no le haré daño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Eso lo dicen todos. Después una lee en los diarios: Mujer asesinada por desconocido...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: (Se sienta recostándose de la pared) Adivino que es asidua lectora de las páginas rojas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: ¡Sí! Por eso sé que no se debe confiar en nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Yo tampoco debería confiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: (Levanta el puñal nuevamente) ¡Levántese! ¡Manos arriba! ¡Dese vuelta!&lt;br /&gt;El hombre obedece Se pone contra la pared. La mujer registra los bolsillos de él al estilo policial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: ¡¿Qué hace?!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: (Le saca la billetera y extrae el carnet de identidad) Santiago Domingo Molina Paredes... Bonito nombre...¡Ah, tarjetas de crédito! ¿Y estos niños de las fotos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Ya no son niños... han crecido... pero me gusta recordarlos así...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: ¡Bueno ya es suficiente! La verdad es que no tiene usted aspecto de ser un delincuente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: (El hombre se separa de la pared y queda de nuevo frente a frente a la mujer). No se deje llevar por las apariencias. Existen también delincuentes de cuello blanco. Bueno, ¿y quién me dice que no estoy en presencia de una loca completamente furiosa, escapada de algún hospital psiquiátrico?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: (Le lanza su propia cartera) ¡Saque sus propias conclusiones!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: No lo creo necesario, pueden ser falsos. (Sonríe) Sin embargo, ya que insiste... (Saca un documento cualquiera ) Adela del Carmen Arcia Navas...(Lo guarda y se apodera de unas llaves) ¿Y estas llaves? ¿De casa? Voy a tomarlas para mí. ¡Me gusta coleccionarlas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: (Amenazándolo con el puñal) ¡Quieto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: (Hace caso omiso. Coloca la cartera en el piso. Se le acerca. Guarda las llaves en su bolsillo. La despoja del puñal) ¡Esto no sirve de nada entre nosotros! (Lo lanza lejos, a los rieles).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: (Desconcertada) No debió hacerlo. Me pertenecían.&lt;br /&gt;Ella se sienta en el centro del escenario. Unos segundos más tarde él hace lo mismo, colocándose frente a ella. En silencio se miran a los ojos. Se escucha una música muy suave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: ¿Por qué está en este lugar a estas horas de la noche?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Quería estar sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: ¿ Sufre de soledad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: ¡No! Bueno, a veces...mejor dicho siempre (pausa corta) ¡pero, ya veo que no pondré ver mi deseo cumplido hoy!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Por mí no se preocupe, puedo irme al otro andén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Me iré yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Es usted quien quiere estar sola. Yo la estoy perturbando... Mejor me voy yo. (Se incorpora) Para mí es igual aquí o allá. Cuando procuré entrar en esta estación y esconderme, no fue precisamente para buscar compañía. Así que discúlpeme y...¡feliz soledad !&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: (De pie) ¡Espere! A veces me gusta conversar, pero con las personas que habitualmente me rodean, no. Usted me despierta confianza y ganas de hablar. (Pausa breve) Una vez tuve un profesor como usted.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: (Piensa un poco y sonríe pícaramente) Yo soy profesor .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: ¿De qué? Quiero decir, los profesores siempre son de algo ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: (Pensativo) ¡Ah, sí! Usted se refiere a la disciplina del saber ¡Existen parcelas del conocimiento! La mía es la Filosofía. Sin embargo, el estudio filosófico lo abarca todo, absolutamente todo. Pretende de manera exhaustiva explicar el todo universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: ¿Todo? ¿Quiere decir todo? (Reflexiona como si le costara entender lo que significa todo. Después demuestra entender) Hablemos de todo, es decir de la vida...Quiero decir, hágalo usted que es el docto en todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: (Asume una actitud catedrática) Pero , respóndame: ¿Qué parte del todo? (Abandona su actitud y ríe a carcajadas por unos segundos, luego se enseria) ¿Quién le ha dicho que quiero conversar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Nadie, pero yo quiero hacerlo y presumo que usted también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Se equivoca. Se queda usted en el Metro para estar sola, se encuentra con la desagradable sorpresa de no estarlo , y ahora quiere conversar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Ya se lo dije, con usted sí quiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: ¡Bah! (Da la espalda a la mujer y se retira un poco. Por un breve lapso de tiempo medita. Se acerca de nuevo a ella). Yo no quise quedarme en el Metro ni para estar solo ni para buscar compañía A veces no tengo un propósito determinado ni rumbo fijo. Pero hoy sí tengo un objetivo claro. Estuve unos dos años pensando esto que haré cuando el sistema esté activo otra vez. Uno de los secretos de la vida es saber escoger el momento adecuado para cada cosa. ¡Éste es el momento! !Este es mi momento!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: No lo entiendo. Sin embargo, permítame que le diga que a veces es necesario dejar algunas cosas para después...Eso es lo que yo creo sin ser especialista en Filosofía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Estoy de acuerdo, pero sólo ciertas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Usted habla de su decisión de permanecer aquí durante la noche, como algo planificado por largo tiempo. Debe ser para algo importante...grave...definitivo. Sé que usted se encuentra aquí para hacer algo que no se hace dos veces en la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Sabe...me parece un tanto ridículo que no nos tuteemos. Estamos solos en este lugar; no tenemos que seguir convencionalismos.&lt;br /&gt;MUJER: Tal vez , quizás, ¿por qué no?&lt;br /&gt;HOMBRE: ¿Sabes? tú y yo nos parecemos.&lt;br /&gt;MUJER: ¿En que nos podríamos parecer tú y yo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Tú buscas la soledad tal vez para descontaminarte de la sociedad .&lt;br /&gt;MUJER : ¿Eso crees? ¿Y tú Por qué buscas la soledad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Deseo desaparecer para todos.&lt;br /&gt;MUJER: ¿Desaparecer para todos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Sí, pero de una manera...como diría ...¡ah, sí! Radical. Tú te aíslas de las personas. Te estás dando oportunidades. Yo ya me las he dado todas. Mejor dicho, yo ya le he dado todas las oportunidades a la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: (Se queda muy pensativa por unos segundos) ¿Qué vas a hacer?&lt;br /&gt;HOMBRE: (Con tranquilidad aparente) Me voy a suicidar.&lt;br /&gt;MUJER : ¿Qué dices? No me parece una buena idea.&lt;br /&gt;HOMBRE: ¿Acaso he pedido tu opinión? ¡Es mi vida!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: (Se queda callada como sin saber que decir. Después habla)&lt;br /&gt;Bueno ... no es solamente tu vida es el tiempo de los demás. Cada vez que alguien intenta suicidarse en el Metro se produce un caos terrible.¿Es que acaso..? ¿Has pensado en las miles de personas que dentro de unas horas necesitarán este sistema de transporte? ¿En esos pobres hombres y mujeres que no podrán llegar a tiempo a sus sitios de trabajo? Ya que no te interesa tu vida piensa un poco en los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: No me perturbes, por favor. Yo ya he pensado demasiado en los demás durante toda mi vida. ¡Estoy harto de hacerlo! Lo que realmente me gustaría es dejar de pensar. Mis pensamientos siempre me han hecho mucho daño. Quisiera olvidarme de todos..de todo. ¿Qué haces tú ahí mirándome? Vete. ¡Fuera de mi vista! ¡Vete lejos! ¡Quiero estar solo con el poder que tienen mis pensamientos de matarme! ¡Fuera!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: (Muy tranquila) No quiero perturbarte. No es la idea. Sin embargo, si deseas estar solo, pues vete tú. Yo estoy bien aquí y no deseo irme a otra parte... ni siquiera al otro andén. (Cambia de actitud grave a burlona) ¿Sabes? Me quedaré hasta el amanecer. A esa hora me confundiré con la multitud. ¡Esperaré!..¡Esperar! ¡Esperar! En la vida todo hay que esperarlo. Se espera para observar. Tal observación constituirá una nueva experiencia. La experiencia enriquece la vida. Siempre me he nutrido de la experiencia de los demás. Llega a mí sin yo buscarla. ¡Ah por supuesto! Existe otro tipo de experiencia que descubro en los libros..¡Ah los libros!..¡¿Pero que digo?! Los libros son escritos por los demás, por lo tanto estoy hablando del mismo tipo de experiencia. Los libros son mis mejores amigos, mejor dicho: los únicos. Tal vez estás pensando que no estoy actualizada porque los libros no son la única fuente de información. Ahora tenemos el Internet, por ejemplo. Navegando puedes encontrar un mundo de conocimientos que antes ni se soñaba. Pero, ¿sabes?, no es lo mismo leerse un libro que leer la computadora. Además a la computadora no la puedes llevar en una cartera pequeña , al libro sí. Yo sigo prefiriendo los libros. Repito: son mis únicos amigos. Siempre cargo uno en mi cartera y por eso me declaro una desactualizada: en vez de una lap top yo cargo un libro ¡Soy una tachada a la antigua muy feliz! (Abre la cartera y escudriña adentro) Pues fíjate que hoy no traje ninguno conmigo. ¡Ya sé lo que pasó! Hoy salí rápidamente de casa. El despertador no sonó o al menos yo no lo oí. La cama y la cobija estaban tan suaves y tibias que me quedé durmiendo más de lo debido. Luego, a eso de las ocho escuché una voz que me dijo: ¡Despierta, es tarde! .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Así que tú también escuchas voces. Insisto en que te pareces a mí. Yo suelo escuchar voces. Voces que me llaman hacia un lugar. Voces que nunca cesan . Me persiguen de noche y de día. Hasta en los lugares más recónditos. Incluso, en este momento las escucho. Durante años he tratado de ignorarlas pero ya no es posible. Tengo que ir hacia ellas. Son voces del pasado, voces de personas que conocí hace años y no volví a ver. Pero las oigo, todos los días... quisiera ahogarlas. Ya no las soporto. Hasta cuando duermo las escucho. Por eso me llama la atención que me digas que tú también oyes voces. Presiento que a ti te conducen hacia el bien. A mí no. Ellas me claman que me autodestruya. He huido muchas veces...pero ya no puedo más. Déjame decirte que es la primera vez que sé de alguien que como yo escucha voces. Por eso creo que nos parecemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Yo no me parezco a nadie. Ni siquiera mi familia, y ahora viene un desconocido a decirme que me parezco a él.&lt;br /&gt;Se ríe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: ¿Tienes familia? Creí que estabas sola en el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Realmente estoy sola , pero tengo familia. Son muy diferentes a mí. Vivo sola. Prefiero vivir sola. Me gusta vivir sola. ¡Me gusta estar sola! Y hoy quería experimentar lo que se siente al estar en un lugar como éste en la oscuridad de la noche. Claro, yo quería estar sola pero lamentablemente no lo podré estar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Estarás sola. (Da media vuelta) Iré al otro andén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: ¡Espera! (Pausa) Tienes razón. Tal vez nos parecemos... En esta ciudad viven unas cuatro millones de personas... hay muchos que podrían coincidir con una. Sin embargo, la mayoría es diferente...pero, te repito tienes razón, nos parecemos.&lt;br /&gt;Sonríe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Yo no soy de esta ciudad. Además, no me gusta. Donde he vivido toda mi vida es un lugar muy tranquilo, pequeño y de pocos habitantes. Allí todos nos conocemos .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: ¡Qué maravilla! ¿Dónde queda ese lugar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: ¡Eso que importa!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: (Entristece) Me interesa saber dónde está ubicado un lugar así. Sería un buen refugio cuando ya no soporte un minuto más esta ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: (Tono filosófico) Si huyes de alguien pon distancia, si huyes de algo pon distancia pero si huyes de ti no podrás poner distancia nunca. Lo sé por mí. Traté de huir de las voces que me persiguen, pero no es posible huir de nuestra conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: (Sigue triste) Yo solamente voy, me dirijo hacia donde creo querer. Pero la verdad es que no estoy segura hacia dónde quiero ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: ¿Quién eres? Por lo menos sabes de mí que soy profesor de Filosofía. Pero yo de ti no sé nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Trabajo en...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: (La interrumpe) ¡No me lo digas! ¡ Qué importa saber lo que haces de día! ¡ Ya sé que tu pasatiempo nocturno es ocultarte en el Metro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Es preciso decir quién y qué es uno. Ese detalle expresa el valor que se tiene en la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Ese juicio al que te refieres depende de factores extraños. Más importante que eso es lo que tú sientes, lo que piensas. Valen más tus sentimientos, tus actos, tus pensamientos, tus juicios. De nada sirve que digas cuál es tu profesión...No eres una mercancía, ¡eres una persona!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Pero tú me dijiste cuál es tú profesión...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: (Se asombra pero se repone rápidamente) ¡Ah, sí claro,! Te dije que era... pero pude haberte dicho igualmente que era médico, abogado, periodista o vendedor. ¿De qué hubiera servido si te digo en qué me desempeño y no me oyes hablar? Mañana podrías decir: Conocí a un tipo, me dijo esto, eso y aquello, piensa así o de esta otra manera. No obstante, podrías decir también: Conocí a un profesor de filosofía y mañana yo podría ser uno más entre todos los que se dedican a estudiar y enseñar la filosofía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Entonces, ¿Qué quieres saber de mí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Lo quiero saber todo. Pero déjale un poco a mi imaginación. Prefiero imaginar quién eres y qué haces para ganarte la vida. No es difícil. Sólo necesito ver un rostro, unas manos, un cabello, unos ojos, una expresión, una forma de caminar y escuchar una voz. Observar a los demás es mi pasatiempo favorito. Suelo asomarme al balcón de mi casa para detener mi mirada en los transeúntes diciendo: allá va Jorge, camina a prisa. Parece alegre. Va hacia un encuentro. Algo muy bueno espera para él: tal vez algo que quería desde hacía mucho tiempo. En cambio , allá va María. Es joven pero camina como una anciana. Va tan lentamente que presumo que le da igual llegar o no. Quizá hoy no ha sido un buen día para ella, a lo mejor ha perdido a alguien : ¡Sí! Seguramente un ser querido se le ha muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: (Con lágrimas rodando por las mejillas) Yo sé lo que es que alguien querido muera. (Solloza) Una siente deseos de morir también. Bueno, eso es después, porque al principio una no lo cree. Piensa que ese ser querido está dormido y que pronto despertará. O que es una broma de mal gusto. Cuando ya te das cuenta de que sí ha muerto y que morir significa que más nunca lo verás levantarse o hablar, entonces lloras. Es un llanto desconsolado, amargo, profundo: lo has perdido para siempre. Se ha transformado. Ya no es una persona. Ahora es una cosa que se puede poner aquí o allá, y que luego olerá mal. Cuando lo entierras, vuelves a sentir esperanzas, esperanzas de volverlo a ver. Es entonces cuando crees en los fantasmas.¡Quieres creer en los fantasmas! Es que...él ahora es un ser inmaterial con el que te puedes comunicar y a quien le pides ayuda. Ya no vuelves a sentir dolor. ¡Ahora lo tienes dentro de ti! ¡No se ha marchado del todo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE : (Reposado) Presumo que has perdido a alguien muy apreciado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: (Más tranquila) Perdí a mi padre hace casi siete años . Nunca supe que lo quería tanto sino cuando murió. El día de su muerte lo dejé de pie, caminando y especialmente feliz. Cuando regresé me comunicaron la noticia y no lo podía creer. Busqué y sólo encontré su bata porque ya se lo habían llevado. Me aferré a ella. Pero no lloré, no podía llorar. Tuve dos días sin poder hacerlo. Luego sentí que todo mi cuerpo se dormía, no podía moverme. Necesité que alguien me diera dos bofetadas. Fue entonces cuando pude vaciarme. Pude llorar hasta más no poder. (Pausa) A veces es bueno llorar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: ¿A veces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Sí, a veces. (Pensativa) No entiendo a los que lloran de alegría. Creo que en el fondo, no hay felicidad sino dolor. Bien, volviendo a lo de antes, desde que mi padre me dejó no he vuelto a ser la misma. (Se sienta en el medio del escenario. El hombre se queda de espalda. Oscuridad. Sólo ellos reciben una luz muy tenue. Realmente sólo se ve el contorno de sus figuras y nada más. La mujer mira hacia todos los lados: Hacia el público , inclusive) Papá, te quise tanto y todavía te quiero, ¿Por qué me dejaste? ¡Te necesito tanto! Por eso prefiero estar sola para sentirte más cerca de mi corazón y conversar contigo. (Grita) ¡No acepto tu muerte! Sé que me mintieron. Al que vi en el ataúd no fue a ti. ¿Por qué te fuiste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: (Se acerca y pone la mano sobre su hombro. La luz vuelve a ser como antes) No seas ilusa. Los seres que se van no vuelven. Te recomiendo que vivas. Vive sin pensar en nada más. Tú padre vivió; cumplió su ciclo de vida. Es completamente normal morir. No te sigas engañando. Tu padre murió y no regresará. Vive, disfruta. ¡Te invito a que lo hagas! Te lo digo porque yo pasé treinta años de mi vida temiéndole a la muerte y dejé de saborear el néctar dulce de la vida. Por eso soy lo que soy: un despojo. Oye: hace treinta años, un médico me diagnosticó cáncer. Señaló que sólo me quedaban seis meses de vida. Me aconsejó ser feliz en ese tiempo. ¿Pero qué hice yo? ¡Fui infeliz y amargué la vida a los que para entonces me querían! Comencé a sentir envidia por los demás. Envidiaba la salud, la fuerza, en fin, todo. Gozaba haciendo sufrir. Pasaron seis, siete, ocho, nueve meses, uno, dos , quince, veinte, treinta años, y la muerte no llegaba. Todos los días me preguntaba ¿será hoy? En ese tiempo todos me fueron abandonando poco a poco. No los culpo. Yo bebía, insultaba, y ofendía. Un día me cansé de esperar la muerte. Simplemente, dejé de pensar en ella. A estas alturas, ya no le temo. Ahora la entiendo y quiero acabar envuelto en sus brazos de una vez por todas. Es curioso, antes no la comprendía, pero ahora sí. No es solamente eso que tú dices. Es mucho más que eso. Es ya no tener ni las fuerzas, ni el deseo de luchar. Vivir es luchar, es tener fortaleza para seguir adelante y lograr metas. Cuando supe que iba a morir, tenía la certeza de no tener la capacidad física necesaria de conseguir lo que me había propuesto en mi vida. Quería ser un escritor importante, reconocido. Anhelaba ganar premios y salir en los periódicos. Sabiéndome enfermo de muerte no podía hacer nada para ver cumplido mi deseo. Más tarde, comprendí que podía hacer cosas, humildes, desconocidas, pero cosas al fin y al cabo. ¡Esa es la esencia de la vida! Hay que hacer: algo queda. Sin embargo, hoy me invadió el horrible sentimiento de no haber hecho nada que valiera la pena. Siento además que ya no hay remedio. ¡Mi vida ha sido una porquería! ¡No vale nada! ¡Reniego de la vida!...¿Pero que he dicho? Buscaba levantar tu ánimo y mira qué digo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Hasta que al fin recordaste que hablabas conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: No lo había olvidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Me pareció . (Levantándose)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: No se te puede olvidar fácilmente. Además, no eres invisible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: A veces me siento invisible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Esa es una conducta muy típica en personas como tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Oye, ¿eres profesor de filosofía o psicólogo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: (Sonríe) Lo digo por lo del aislamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: ¿Qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: (Explicativo) Lo que ocurre es que tú tratas de borrarte, de pasar inadvertida, de no llamar la atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Te equivocas, me gusta ser notada...pero nadie me toma en cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: ¡Tonterías! Nadie te ve cuando no quieres que te vean.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: He sido ignorada por las personas que he considerado amigas. Han dejado de invitarme. No me han dado el trato que he creído merecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: (Como retándola) Hazte notar. Hazte ver. Nadie hará eso por ti. Solamente tú misma lo puedes hacer. En eso creo que no fallé. Cuando quise ser escuchado, simplemente lo conseguí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: ¿Quién eres realmente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Hoy soy un hombre triste. No logro desprenderme de lo trágico. Además he dejado de creer. ¡Ya no creo en nada! Reconozco que la esperanza y la fe son necesarias para vivir. Pero yo no creo en nada ni espero nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: ¿No crees en Dios?&lt;br /&gt;HOMBRE: ¡No!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: ¿Cómo una persona puede decir algo así? Dios lo es todo . Es el creador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE. Este principio ha guiado mi vida: Todo lo que existe es materia. Dios es sólo una idea, una maravillosa idea humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: No lo podemos ver, pero existe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Hace un tiempo leí un poema de Fernando Pessoa en el cual hablaba de Dios. Entre otras cosas decía que si Dios es sol, luna, árbol, entonces por qué llamarlo Dios en lugar de sol, luna, árbol. Creo que eso pasa con la mayoría de las personas. No utiliza la palabra adecuada para designar la naturaleza. Tú realmente no crees en Dios, tú en lo que crees es en la naturaleza: en la vida. ¿Entonces por qué llamarlas Dios?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Me gustaría leer ese poema...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Un día de éstos te topas con él. (Medita unos segundos) ¿Y eras tú la que estabas sola? ¡Realmente no lo estás! Tu fe te acompaña. Tienes esperanza de reencontrarte con tu padre también. Yo, por mi lado , no espero nada , no creo en nada, me siento solo y estoy en realidad solo. Soy el único autor y actor de mi vida. Estoy vacío y quiero huir de esta nada. (Hace una pausa) Antes tenía la esperanza de un mundo mejor. Hoy esa esperanza se ha derrumbado. ¡El muro se desplomó hace unos años! Estoy cansado de las utopías y de las mentiras. ¡Ya no me alimentan!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Si lo que te alimentó por mucho tiempo ya no lo hace, entonces tienes que procurarte otro alimento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Ya nada me podrá alimentar. Hace poco perdí a la última persona que quizás tuve. Era una adolescente fresca, dulce, llena de vida. Todos los días pasaba por mi ventana. Yo dejaba mi trabajo y la veía caminar. Me regalaba su sonrisa. Yo sentía gratitud. Murió ayer. Fue atropellada. (Se sienta. Completa oscuridad por unos segundos. Luz de nuevo. De nuevo de pie) Hay algo que me gustaría saber : ¿Por qué escogiste esta estación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Un día escuché a una mujer diciendo: avíseme cuando lleguemos a la Estación Gato Negro. Repetí bajito. Ga-to Ne-gro, Ga-to Ne-gro. Me gustó el sonido. Tal vez fue por eso, no estoy segura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: ¿Siempre escoges por el sonido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: A veces tomo en cuenta otros aspectos. Sin embargo, para mí el sonido es primordial. (Con un entusiasmos repentino) ¿Quieres escuchar grillos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: (Asombrado) ¿Hay grillos aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: (Ríe) ¡Sí! ¡Oye! (Imita el sonido de grillos) ¡Hazlo tú también!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: ¡Estás loca!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: ¡Hazlo! (El hombre produce el sonido. Danzan al mismo tiempo. Al terminar ríen a carcajadas. Sus cuerpos se juntan ardorosamente. Se distancian al escuchar pasos que parecen cercanos) Con dificultad para ver, observa la hora en su reloj) Ya se acerca la hora de la despedida. Me perderé en la multitud. (mira hacia el público) Antes de irme quiero decirte algo. Está por nacer un nuevo día. El nacimiento de cualquier cosa siempre trae esperanzas. Empieza una nueva vida si ésta que has llevado no te gusta. Pero no te mates. Vino a mi mente esta pregunta: ¿Por qué se matan al amanecer más que, de noche?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Algo así pregunta Chole en Prohibido suicidarse en primavera de Casona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Sí. Mira ya está pasando la noche. Pronto amanecerá un día. Prohibo que te mates. Espera otra noche. Está llegando un nuevo día, no pienses ahora en tu miseria, piensa mañana. Date otra oportunidad. ¡Dame la oportunidad de tu compañía!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: Hablaste como Scarlett de Lo que el viento se llevó. Aunque me hables con las mismas palabras de los personajes de todas las obras de teatro o películas que has visto, no cambiaré de parecer. Para mí es igual el día o la noche, la claridad o la oscuridad, hoy o mañana. No tienes derecho a prohibirme lo que necesito hacer. Entiende: para mí es una necesidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: Está bien no insistiré en hacerte cambiar de idea. Es imposible lograr que no hagas lo que deseas. Adiós, amigo mío. Siempre te recordaré. ¡Nunca te olvidaré! (Poco a poco comienza a descender del escenario)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE: (Se registra uno de los bolsillos y extrae las llaves de ella que había guardado antes) Espera, toma (Se acerca y se las da). No puedo decirte lo mismo porque a donde voy no existen los recuerdos. Adiós, amiga. ¡Espero que este encuentro te haya servido de algo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER: ¡Sí que me sirvió! Me sirvió para saber que se puede amar a una persona que se acaba de conocer. Además, para entender que aún tengo que comenzar muchas cosas y continuar otras. ¡Después de una noche de oscuridad la vida prosigue! Siento que no te veré nunca más y eso me hace sentir dolor. Pero yo sí tengo hoy y mañana. Soy rica porque para vivir se requiere sólo querer el hoy y el mañana también.&lt;br /&gt;Termina de bajar. Se escucha una música fúnebre. La mujer camina lentamente entre el público. El hombre se queda en escena. El escenario se cubre de humo. Se oye el sonido de los rieles. Luego un cornetazo estrepitoso y prolongado. Silencio. Se escucha una voz en off:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VOZ: Señores pasajeros, se les informa que el sistema quedará detenido por haberse producido un arrollamiento. Se les ruega tener paciencia o buscar otro medio de transporte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FIN&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31850430-3086420129002052064?l=liyitamercedes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://liyitamercedes.blogspot.com/feeds/3086420129002052064/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31850430&amp;postID=3086420129002052064' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31850430/posts/default/3086420129002052064'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31850430/posts/default/3086420129002052064'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://liyitamercedes.blogspot.com/2007/11/estacin-gato-negro_04.html' title='Estación Gato Negro'/><author><name>Ligia Álvarez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14572353851771110136</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_qeKUxJGDrtM/SmlSVOoR-qI/AAAAAAAAASQ/oRMyY99-YCk/S220/Imagen031.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31850430.post-115418707909888304</id><published>2006-07-29T08:30:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T04:23:45.995-08:00</updated><title type='text'>Sucedió esa Noche</title><content type='html'>OBRA TEATRAL&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_qeKUxJGDrtM/RzZws9940_I/AAAAAAAAAAk/-Nt8iMygcz4/s1600-h/inoche"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131412743285953522" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_qeKUxJGDrtM/RzZws9940_I/AAAAAAAAAAk/-Nt8iMygcz4/s320/inoche" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SUCEDIÓ ESA NOCHE  DE...LIGIA ÁLVAREZ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obra teatral de Ligia Álvarez&lt;br /&gt;A Carmen Adela y Pedro Sabás, por los siglos de los siglos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PERSONAJES&lt;br /&gt;Carmen Adela, una anciana de noventa años.&lt;br /&gt;Patricia, adolescente de diecisiete años, estudiante de Letras.&lt;br /&gt;Mamaíta: Señora de cuarenta años (este papel puede ser representado por la misma actriz que encarna a Carmen Adela, sólo es cuestión de un cambio de actitud y que se muestre más joven).&lt;br /&gt;Carmen Adela joven, treinta años.&lt;br /&gt;Luisa, comadre y amiga del pasado de Carmen Adela, treinta años.&lt;br /&gt;Dr. José Gregorio Hernández.&lt;br /&gt;Ligia Elena, vecina actual de Carmen Adela, cincuenta años.&lt;br /&gt;La sala de una casa antigua. Del techo cae una lámpara de lágrimas de cristal. En una de las paredes hay un cuadro de naturaleza muerta y una imagen del doctor José Gregorio Hernández acompañando a un hombre moribundo. Se observan una mecedora de caoba, unos muebles de madera marrón del tipo rústico(de paleta) y un secreter. Igualmente, está presente un sofá grande que parece muy cómodo A un lado de la mecedora se ve una lámpara- mesa donde descansan el teléfono de disco y un pequeño porrón con una planta reseca. Al fondo hay tres puertas que conducen a distintos lugares de la casa: la cocina, en el centro, la habitación de Carmen Adela a la derecha, y otra habitación a la izquierda.&lt;br /&gt;ESCENA I&lt;br /&gt;Alguien llama a la puerta de manera insistente. Sale la anciana de la habitación del centro arrastrando los pasos.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¡Un momento quien quiera que sea! ¿Cómo que cree que tengo 20 años? Aunque quiera no puedo correr, me duelen todos los huesos, desde el más pequeño hasta el más grande. ¡Ya! ¡Ya! ¿Quién? ¿Qué se le ofrece?&lt;br /&gt;Abre sin esperar respuesta. Patricia entra.&lt;br /&gt;PATRICIA Buenas noches.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA No tan buenas, después de tamaña interrupción a estas horas de la noche.&lt;br /&gt;PATRICIA Disculpe, abuelita.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA No hay disculpas que valgan. ¿Usted hijita no aprendió, o no le han enseñado, que se debe ser cauteloso cuando se le toca la puerta a una persona mayor? ¡Podría causarle un infarto!&lt;br /&gt;PATRICIA (Apenada) Claro que me lo han enseñado, abuelita. Pero desconocía quien vive aquí. Para mí sí valen las disculpas, sobre todo cuando se piden de corazón como lo hago yo.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¿No cree que hubiera sido mejor no tener que pedir disculpas? Toque la puerta más civilizadamente.&lt;br /&gt;PATRICIA ¡Perdón! ¡Perdón!&lt;br /&gt;Se coloca ambas manos en el lado del corazón.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¡Pero así es esta juventud de ahora!&lt;br /&gt;PATRICIA ¡Dios mío! ¿Entonces desea que me arrodille?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA (No hace caso a la pregunta) Se la pasan pidiendo disculpas, cuando sería mejor evitar dañar para no tener que excusarse. ¡Me vienen a interrumpir! (Con ira). Estaba conversando con mis santos y mis muertos y me vienen a interrumpir. ¡Caramba!&lt;br /&gt;Levanta la cara y ambos brazos. Luego los baja. Se queda mirando a Patricia como esperando una explicación.&lt;br /&gt;PATRICIA (Sigue apenada y a la vez fastidiada) Mire, yo soy su nueva vecina. Mi familia y yo nos mudamos a la casa de al lado.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA (Calmada como por arte de magia) ¿Al lado? ¿La de los Jaramillo?&lt;br /&gt;PATRICIA No, ésa es la que está a la derecha, yo me refiero a la de la izquierda.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¡Ah!&lt;br /&gt;PATRICIA Creo que los anteriores dueños eran los Pérez.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¿Los Pérez? ¡Pero si los Pérez viven en la otra calle!&lt;br /&gt;PATRICIA Perdóneme que no lo sepa con seguridad, es que a decir verdad los del negocio fueron mis padres.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Pierde cuidado , hija.&lt;br /&gt;PATRICIA Al fin y al cabo yo sólo hago lo que ellos dicen.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Así debe ser.&lt;br /&gt;PATRICIA O sea que no me dan mucha información sobre las transacciones inmobiliarias de la familia y yo tampoco me intereso mucho.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Eso pasa siempre. Además a tu edad hay cosas más interesantes en las que ocuparse.&lt;br /&gt;PATRICIA Además este año ya nos hemos mudado dos veces. ¿Sabe?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¡¿Dos veces este año?! Pues fíjese que yo hija, tengo ya cincuenta años viviendo entre estas mismas paredes.&lt;br /&gt;PATRICIA ¡Cincuenta años!&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Ya estas paredes forman parte de mí o yo de ellas.&lt;br /&gt;PATRICIA Eso se entiende.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Hace un tiempo quise mudarme, para cambiar de aires, pero Pedro nunca le ha gustado mudarse.&lt;br /&gt;PATRICIA (Aparte, simulando que piensa: supongo que Pedro es su esposo.) Bueno, es muy difícil que dos personas estén siempre de acuerdo en todo.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Una vez que llegamos aquí, nos quedamos.&lt;br /&gt;PATRICIA Esta casa es muy bonita.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Está a tu orden, hija.&lt;br /&gt;PATRICIA Gracias, abuelita.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA: De aquí nos iremos cuando nos saquen a uno de los dos tiesos... o a los dos...&lt;br /&gt;PATRICIA No hable así.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA (Hace caso omiso)Yo preferiría que fuera a los dos.&lt;br /&gt;PATRICIA. ¿Por qué?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Así yo no sufriría por su muerte ni él por la mía, ni tampoco nos iríamos con la preocupación de quién cuidaría del que quedara.&lt;br /&gt;PATRICIA La entiendo.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Tú sabes, hija, que esa es la preocupación de los viejos.&lt;br /&gt;PATRICIA Bueno, todos tenemos preocupaciones: jóvenes, adultos, ancianos.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Cuando se llega a esta etapa de la vida, ¿en qué más uno puede preocuparse? ¡Ah! Pero estamos hablando mucho para el tiempo que nos conocemos. Termina de pasar y dime qué deseas.&lt;br /&gt;Caminan hacia el centro del escenario&lt;br /&gt;PATRICIA. Siento mucho estar molestándola.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA No, hija, si no me estás causando ninguna molestia.&lt;br /&gt;PATRICIA Yo pensé que sí.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Ustedes los jóvenes siempre están creyendo.&lt;br /&gt;PATRICIA Me parece tan raro que usted me haya dejado pasar a su casa sin conocerme.¿Sabe?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Así somos las personas de antes: pertenecemos al pasado, al ayer.&lt;br /&gt;PATRICIA Pero usted no pertenece al ayer porque es hoy cuando estamos hablando.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Realmente no hablas conmigo, sino con mi sombra, porque la verdadera yo no está aquí. Estuvo aquí.&lt;br /&gt;PATRICIA Bueno a mí no me gustan los enigmas, prefiero la claridad.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¿En qué puedo ayudarte?&lt;br /&gt;PATRICIA Mire abuelita, yo venía porque necesito urgentemente que me preste el teléfono. Mis padres no se encuentran en casa y perdí la llave. Es decir, que se me imposibilita entrar en ella.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¡Qué sofocón!&lt;br /&gt;PATRICIA La molesto porque ya es muy tarde.&lt;br /&gt;CARMRN ADELA ¡Tardísimo!&lt;br /&gt;PATRICIA Siento mucho temor.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Cálmate, hija.&lt;br /&gt;PATRICIA Estoy a punto de desesperarme. Todas las demás casas tienen las luces apagadas, sólo vi iluminada su casa.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Suelo ir a dormir después de rezarle a todos mis santos y mis muertos. Por eso se me hace tan tarde. Además estoy esperando al marido mío.&lt;br /&gt;PATRICIA ¡Menos mal que no la desperté! ¿Me podría ayudar?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Me encantaría muchísimo ayudarte. Ah claro a ti o a cualquiera. Nunca encuentro molestia en brindarle ayuda a los demás.&lt;br /&gt;PATRICIA Eso es bueno.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Me gusta cooperar con la gente, aconsejarla, orientarla, bendecirla.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Bendecirla?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Sí. Y eso es lo que más hacemos los viejos, bendecir. Pero ahora a los jóvenes no les interesan las bendiciones.&lt;br /&gt;PATRICIA Ése no es mi caso.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Fíjate tú que a veces hasta se burlan. Por ejemplo: ya se perdió la costumbre de besar la mano.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Besar la mano?&lt;br /&gt;Mira sus manos&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Bueno, no lo tomes al pie de la letra.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿No?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA No. Besar la mano significa pedir la bendición. Antes, los de antes, pedíamos la bendición en señal de respeto. Ahora ya eso no existe. El respeto se perdió hace tiempo.&lt;br /&gt;PATRICIA Yo respeto mucho a las personas mayores.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Eso es raro verlo ahora. Porque hoy en día abunda la indiferencia. ¿Hija no te gustaría tomarte una tacita de manzanilla? Eso hará que duermas como un lirón.&lt;br /&gt;PATRICIA En realidad ni sé si voy a dormir hoy...&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Lo digo porque es la hora de mi manzanilla. Tengo suficiente, puedo invitarte.&lt;br /&gt;PATRICIA Gracias, abuelita.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA De nada, hija. Me preocupa que Pedro no haya llegado.&lt;br /&gt;PATRICIA Supongo que Pedro es su esposo.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Supones bien.¿Qué hora será?&lt;br /&gt;PATRICIA Deben ser cerca de las once.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Siempre es lo mismo. Hoy es viernes. Para él, el viernes es sábado chiquito.&lt;br /&gt;PATRICIA Para muchos en este país eso es así.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Seguro que se encontró con uno de sus amigotes.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Usted cree?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Ya lo creo. Y Pedro todavía no termina de entender que amigo es el ratón del queso.&lt;br /&gt;PATRICIA (Se ríe) Así dicen.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Seguro que se marea de tanto tomar cerveza y no va a encontrar un alma caritativa que lo traiga a su casa.&lt;br /&gt;PATRICIA Bueno, siempre hay un alma caritativa.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Es un poco difícil en estos tiempos. Voy a esperar hasta las doce. Si a esa hora no ha llegado me voy a El Paraíso.&lt;br /&gt;PATRICIA: ¿A El Paraíso?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Sí y seguro que lo encontraré completamente ebrio. ¡Lo voy a traer a empujones!&lt;br /&gt;PATRICIA ¿No le parece que no es buena idea salir a esta hora?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA No hay otra opción.&lt;br /&gt;PATRICIA Una persona de su edad no debe estar en esos trotes. ¿Sabe?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Si es necesario salgo pa´lante.&lt;br /&gt;PATRICIA Tampoco su esposo debería hacer lo que hace.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Ya estoy cansada de decírselo.&lt;br /&gt;PATRICIA Creo que cuando llegue a la edad de ustedes voy a querer estar en el hogar y no correteando por ahí.¿Sabe?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¿Qué hago yo? Ese hombre no se ha dado cuenta de la edad que tiene.&lt;br /&gt;PATRICIA A lo mejor sí, pero le gusta la parranda.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Tampoco me tiene consideración. No debería darme tantas preocupaciones.&lt;br /&gt;PATRICIA (Tratando de cambiar el tema) No me ha respondido el pedido ¿Me presta el teléfono?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Con todo el gusto del mundo pero hay un pequeño problema.&lt;br /&gt;PATRICIA No se preocupe, no llamaré a ningún celular. Mis padres no cargan celular.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Para mí eso no representa problema. Puedes llamar a donde gustes. Es otro el problema.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Cuál?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA El teléfono hace años que no tiene corriente. Lo conservo ahí sólo de adorno.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Cómo? ¿Entonces no tiene teléfono?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Claro que tengo, ¿no lo estás viendo?&lt;br /&gt;PATRICIA Tener un teléfono sin corriente y no tener ninguno es lo mismo.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Bueno, la verdad es que muy poco necesito llamar por teléfono, y cuando lo requiero voy al de la esquina.&lt;br /&gt;PATRICIA ¡Ah claro el de la esquina! ¿Cómo no lo había pensado? Gracias abuelita, hasta luego. ¡Todo fino! ¡Pero..!&lt;br /&gt;Camina hacia la puerta. Carmen Adela se va detrás.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA No me parece adecuado que vayas a esta hora de la noche hasta la esquina. ¿Por qué no te calmas? Siéntate y tómate la manzanilla conmigo.&lt;br /&gt;Patricia se voltea hacia Carmen Adela&lt;br /&gt;PATRICIA Tiene razón. Esa no es mala idea. En cambio sí que es una terrible idea el que yo me pare a plena noche en la esquina. ¿Sabe?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA (Le muestra una de las sillas en señal de invitación a sentarse) ¿Regresarán sus padres esta noche?&lt;br /&gt;PATRICIA (Sentándose) No creo. Fueron a Guarenas a casa de una tía mía. Cuando van para allá regresan al día siguiente. Además ellos no imaginaron que yo perdería la llave. ¿Sabe?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA (Se sienta en la mecedora). ¡Guarenas! Recuerdo los tiempos cuando Pedro trabajaba en Guarenas.&lt;br /&gt;PATRICIA Imagino que de eso hace bastante tiempo.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¡Muchos años! Pedro trabajaba como maestro de obra en una construcción. Yo me iba a mitad de mañana a llevarle el almuerzo. Almorzábamos juntos en algún rincón libre de la construcción y después me iba al centro a pasear, a ver tiendas, o a hacer cualquier cosa mientras se hacían las cinco y regresábamos juntos a casa.&lt;br /&gt;PATRICIA O sea que tenía que dar vueltas para matar el tiempo.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Era duro. Para que estuviera el almuerzo a tiempo tenía que comenzar a prepararlo desde temprano.&lt;br /&gt;PATRICIA De madrugada, me imagino.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Sí. Pero disfrutaba muchísimo esos momentos. Si no hubiese sido así hubiéramos pasado más tiempo alejados, porque él se iba antes de las cinco de la mañana para estar a tiempo y como salía a las cinco llegaba a casa a las diez de la noche. Mientras que como lo hacíamos, departíamos en el almuerzo y durante el regreso. ¡Qué tiempos aquéllos!&lt;br /&gt;Suspira&lt;br /&gt;PATRICIA Todo tiempo pasado fue mejor, dicen.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Tal vez no lo sea, pero recordamos los buenos momentos.&lt;br /&gt;PATRICIA A mí no se me olvidan los buenos momentos. Recuerdo bromas de cuando tenía cinco años.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA A veces tratamos de olvidar los malos ratos.&lt;br /&gt;PATRICIA Los malos momentos, mejor se olvidan. Pero pensándolo mejor: Es bueno no olvidarlos para no cometer los mismos errores.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Aunque lo tratemos, no siempre logramos olvidar. Aun cuando no he olvidado los malos momentos, muchas veces no me afectan pero en otras ocasiones ciertas cosas del pasado me hacen temblar.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Cómo cuáles?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Las muertes. Tengo noventa años. En estos noventa años han sido muchas las muertes que he presenciado: la de mi padre, la de mi madre, la de mis hermanos, la de mi hija... han sido todas dolorosas, han sido tantas las muertes, tantas las lágrimas, pero uno nunca se acostumbra.&lt;br /&gt;PATRICIA La muerte tiene mucho de misterio. A mí particularmente me han surgido muchas preguntas pero no he encontrado las respuestas. ¿Qué es la muerte? Me he preguntado muchas veces.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¿Qué edad tienes?&lt;br /&gt;PATRICIA 17 años.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Entonces no deben ser muchas las veces que te has preguntado sobre la muerte.&lt;br /&gt;PATRICIA Pese a mi corta edad, también la he presenciado: las de mis abuelos, una tía y una amiguita.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¿Una amiguita?&lt;br /&gt;PATRICIA Sí, era mi compañera de estudios y de juegos.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¿No tienes hermanos?&lt;br /&gt;PATRICIA No. Pero ella era como mi hermana. Hablábamos mucho: sobre lo que queríamos ser, sobre lo que nos gustaba, sobre los muchachos. Un día noté que empezó a adelgazar y a debilitarse.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Seguro que tenía cáncer.&lt;br /&gt;PATRICIA Faltaba mucho a clase, ya no jugaba. Ni siquiera hablaba, me imagino que la llevaban a hacerse radioterapia y estuvo hospitalizada quizás para recibir quimioterapia. Supongo que después los médicos dijeron que ya no se podía hacer nada. Escuché que adelgazó mucho, se transformó en un esqueleto con todavía un poquito de vida. La debilidad ya no le permitió ni comer. Un día me llevaron a verla y me dolió mucho observar como iba apagándose poquito a poquito. Una mañana me avisaron que había muerto. Todo el mundo decía que la muerte para ella era un alivio, que descansaría. El día de su velatorio, secretamente, junto a su urna le pedí que en sueños me dijera qué era morirse. Pero no lo hizo. Quizás no podía.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA O acaso te faltó fe.&lt;br /&gt;PATRICIA O tal vez el que muere no puede hacer nada. Quizás no existe el espíritu. A lo mejor cuando alguien muere, deja de existir y punto.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA No creo que cuando alguien muere, muere y ya. Creo que pasa a otra dimensión, una dimensión que está en otro mundo, a la que no tenemos acceso los vivos. Pero nuestros muertos están en ese lugar observándonos e interviniendo sin que nos demos cuenta en nuestras vidas. Bueno, a veces nos damos cuenta. A mí me acompañan todos mis muertos, me cuidan, me protegen.&lt;br /&gt;PATRICIA Me asusta.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA (Como diciendo un secreto) A los que debemos temer es a los vivos. Hay seres humanos malvados que hacen daño, que son capaces de matar por dinero.&lt;br /&gt;PATRICIA Eso es verdad. Lo vemos todo los días en los diarios.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA A esos debemos temer, pero nunca a los espíritus. Ellos no hacen daño. Las ánimas protegen, ayudan. ¿Por qué crees que no me da miedo abrir la puerta a esta hora de la noche? ¿Por qué crees que abrí la puerta sin temor?&lt;br /&gt;PATRICIA ¡Ah! Fue por eso.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Yo no le temo a nada si sé que estoy siendo acompañada y protegida por mis muertos.&lt;br /&gt;PATRICIA Es que su fe la ayuda.&lt;br /&gt;Se ve una sombra que pasa hacia la cocina. Se escucha el sonido de la puerta al abrirse y cerrarse.&lt;br /&gt;PATRICIA Juraba que usted estaba sola.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Nunca estoy sola.&lt;br /&gt;PATRICIA Me parece muy bien. A su edad no es conveniente estar solo.&lt;br /&gt;¿Quién era ?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¿Quién era quién?&lt;br /&gt;PATRICIA El que pasó por ahí.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA (Con normalidad) ¡Sería José Gregorio!&lt;br /&gt;PATRICIA ¿José Gregorio?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA El santo...el mismo que viste y...&lt;br /&gt;PATRICIA: (Interrumpiéndola y poniéndose de pie) ¿Abuelita, qué dice?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA: (Ignorando la pregunta) O sería entonces Esteban o quién&lt;br /&gt;sabe si fue Rafael. Mis ánimas andan por toda la casa.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Esteban? ¿Rafael? ¿Quiénes son esos?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Ellos...&lt;br /&gt;PATRICIA (La interrumpe) ¡Mejor no me diga! Lo que yo vi o creí ver fue una simple sombra que se proyectó desde la calle. (Comienza a ver los cuadros de la pared uno a uno y muestra nerviosismo). El asunto empieza a incomodarme. ¿Por qué no cambiamos de tema?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Propon algo.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿A qué hora suele llegar su esposo?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¿Qué hora es? (No espera respuesta) Deben ser cerca de las doce. No debe tardar, si no es que se le ocurre llegar más tarde. Es la hora de mi manzanilla. Te invito.&lt;br /&gt;Carmen Adela se levanta y se dirige hacia una de las puertas. Patricia que ya estaba de pie, camina hacia la entrada y observa, como cuando se espera a alguien, mira hacia la cocina y como ve que no viene la señora, se acerca al teléfono para percatarse de que no tiene corriente.&lt;br /&gt;ESCENA II&lt;br /&gt;Entra de nuevo Carmen Adela.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Ya veo que no me creíste. ¿Quieres la manzanilla con limón?&lt;br /&gt;PATRICIA (Hace caso omiso a la observación y responde la pregunta). Sí por favor con bastante limón.&lt;br /&gt;Carmen Adela vuelve a desaparecer. Patricia observa todo. Al cabo de unos instantes, Carmen Adela regresa con las dos tazas. Las acomoda sobre la lámpara-mesa. La anciana se sienta en la mecedora. Patricia se acerca. Observa las tazas.&lt;br /&gt;PATRICIA Gracias. Hubiera preferido que no se molestara.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Ya te dije que es la hora de mi manzanilla, lo menos que podía hacer era invitarte.&lt;br /&gt;PATRICIA La verdad es que usted es muy sincera.&lt;br /&gt;Cada una toma una taza&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Ya tiene azúcar.&lt;br /&gt;PATRICIA Creo que me caerá muy bien esta manzanilla&lt;br /&gt;Patricia se queda contemplando la taza y la bebida como quien observa una flor.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Anda apura la bebida. Tiene la temperatura adecuada. Si esperas más se enfriará. (Sorbe un poco de la bebida y vuelve la cabeza hacia el retrato del doctor José Gregorio Hernández. Lo observa un rato). El doctor tiene los ojos vivitos. ¿Será que algo le pasó a Pedro? No permitas José Gregorio que nada malo le pase... Hacía tiempo que no demoraba tanto en llegar.&lt;br /&gt;PATRICIA (Se sienta en uno de los muebles de paleta. Comienza a beber). Bien no tenemos más opción: usted espera a su esposo y yo a mis padres. Sólo que mis padres llegarán mañana.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA No te preocupes, puedes quedarte a pasar la noche aquí. Tengo una habitación disponible.&lt;br /&gt;PATRICIA Gracias, abuelita.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Es aquella. (señala a su izquierda) La que está en el medio es la que da a la cocina, la de la derecha es la mía. La habitación que te ofrezco es muy importante para mí. Y créeme, no se la he ofrecido a nadie en los últimos treinta años.&lt;br /&gt;PATRICIA Entonces el agradecimiento es doble.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Hace tiempo que no la abro, exactamente ese número de años: treinta. Imagino que todo debe estar intacto. La cama, la mesita de noche, la lámpara azul. ¡No! ¿Qué digo? ¿Cómo van a estar intactas las cosas después de treinta años? Todo debe estar polvoriento, oliendo a moho, rodeado de telarañas. El dolor, las lágrimas también deben estar presentes y ésos sí deben ser los mismos. Con el tiempo lo único que no varía es el dolor, el dolor viejo y el dolor nuevo son los mismos. Nos carcomen el alma, nos fracturan el corazón, nos entristecen la vida y los recuerdos. Con el tiempo todo cambia menos eso. Mírame a mí, frente a ti estás viendo a una anciana de noventa años. Para ti debe ser difícil pensar que algún día tendrás mi edad actual.&lt;br /&gt;PATRICIA Veo ese momento tan lejano.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Más difícil para ti debe ser imaginar que hace mucho tiempo yo también tuve diecisiete años.&lt;br /&gt;PATRICIA Bueno, todos los ancianos fueron una vez jóvenes y todos los jóvenes seremos viejos.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Mi piel era suave y lozana, mis ojos brillaban, mi cuerpo era esbelto y fuerte y mi salud inquebrantable... y mi voluntad grande, inmensa. Para mí el futuro era algo así como un tiempo lejano lleno de maravillosas sorpresas. Cuando yo tenía diecisiete años quería tragarme el mundo, traspasar la tierra, llegar al cielo, lograr lo imposible. Mi madre a veces tenía que detenerme.&lt;br /&gt;La escena se oscurece.&lt;br /&gt;ESCENA III&lt;br /&gt;Al cabo de unos segundos se vuelve a iluminar la escena y aparece Carmen Adela en el medio del escenario. Tiene otra actitud, no parece tener noventa años sino treinta y siete. Es realmente mamaíta, su madre. Habla hacia el público.&lt;br /&gt;MAMAITA Hija, piensa más en lo que vas a decir. Cálmate, deja que los mayores hablen. Escúchalos, ellos tienen más experiencia que tú, además no te dicen las cosas para regañarte, sino para enseñarte. Todo tiene su momento, debes dejar que llegue cada momento. No provoques las cosas, espera y mientras esperas ven a sentarte junto a mí, que quiero que aprendas este punto de tejido, es bueno que aprendas, recuerda que quien aprende, nunca pasará trabajo. Ven hija, deja la carrera y ven a observar lo que te quiero enseñar.&lt;br /&gt;Se vuelve a oscurecer la escena.&lt;br /&gt;ESCENA IV&lt;br /&gt;Al iluminarse la escena reaparecen Carmen Adela de noventa años y Patricia.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Así hablaba mi mamá. Todavía la recuerdo claramente a pesar de los años. (Hace un gesto de fastidio). Los viejos hablamos mucho. Seguro que te cansa mi conversación. ¿No quieres recostarte?&lt;br /&gt;PATRICIA No se preocupe.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Sí me preocupo.¿Me ayudas a arreglar y limpiar el cuarto donde dormirás?&lt;br /&gt;PATRICIA Luego, todavía no tengo sueño. Además puedo dormir en la sala. ¿Para que se va a molestar en arreglar ese cuarto?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA En el cuarto te sentirás más cómoda.&lt;br /&gt;PATRICIA Olvide el cuarto y mejor cuénteme de usted. Me gusta escuchar. ¿Y sus hijos?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Tuve dos hijas, Nery y Ligia del Carmen.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Dónde están?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Nery murió. Ligia del Carmen vive en el extranjero con su marido y su hija. Nery no tuvo tiempo de conocer mucho la vida, se fue a los tres años.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿De qué murió?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Fue la desnutrición lo que la mató. Pedro y yo estábamos internados en una montaña minera de El Callao. Pedro trabajaba la minería en ese entonces. Fueron meses de sacrificios. Buscábamos la fortuna. La comida escaseaba. Estábamos lejos de la civilización. La mala alimentación y las plagas mataron a mi hija.&lt;br /&gt;PATRICIA Lo siento.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Tal vez murió porque no era de este mundo. Dios la quería para sí. Recuerdo que todos los mineros y sus mujeres adoraban a la niña. A veces la iban a buscar para estar con ella. Me decían: Carmen préstame a Nery. Algunos mineros se la montaban al hombro esperando que se les orinara encima. Decían que eso les daría suerte. Cuando la niña murió tuve que enfrentarme a Pedro. Lo insté a que dejáramos ese lugar.&lt;br /&gt;Se oscurece la escena.&lt;br /&gt;ESCENA V&lt;br /&gt;Luz de nuevo. Aparece Carmen Adela pero con una actitud de joven y muestra mucho aplomo.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Mira Pedro, ya no quiero fortuna, al menos este tipo de fortuna, la que cuesta la vida de una hija. Nos vamos o nos vamos, y sí no te quieres ir entonces nos separamos. Total, ahora ya no tengo a mi hija que era la que me acompañaba en los largos períodos de soledad mientras buscabas los diamantes y el oro. ¿Acaso no te diste cuenta de que el diamante más precioso fue el que tuvimos y dejamos ir? Ahora no quiero esa maldita fortuna de oro y diamantes. Lo único que quiero es a mi hija pero sé que ya no la tendré más. Odio este lugar, lo odio y lo quiero odiar porque ha sido la única manera que encontré para no odiarte a ti, vámonos y nos llevamos los restos de Nery. No quiero pisar por más tiempo esta tierra, este suelo!&lt;br /&gt;Solloza .La escena se oscurece.&lt;br /&gt;ESCENA VI&lt;br /&gt;La escena se vuelve a iluminar y reaparecen Carmen Adela y Patricia.&lt;br /&gt;PATRICIA Usted tiene un carácter fuerte.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Antes. Ya no. Ahora el todo son los recuerdos y esta noche ellos vienen a mí con la fuerza del mar. Siento uno a uno todos los recuerdos de mi vida.&lt;br /&gt;PATRICIA Creo que a todas las personas de su edad las persiguen los recuerdos.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Cierto es. Pero hoy más que nunca me acosan.&lt;br /&gt;PATRICIA ¡Ah, ya sé! Es por mí, la estimulo. Soy muy preguntona.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA La verdad hija, es que me gusta hablar y tengo tantas cosas que contar. Lo que pasa es que la gente no tiene tiempo de sentarse a oír a los viejos. Siempre hay cosas que hacer, y los viejos roban tiempo con sus largas e interminables historias.&lt;br /&gt;PATRICIA Pero no estoy ocupada. Tengo toda la noche para oírla.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Me caes muy bien muchachita y además me recuerdas a mi nieta. Tienes el mismo tipo de ella y era igual a ti cuando tenía tu edad. Debe tener cuarenta y cuatro años. Ya tengo cuatro años sin verla.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿No la visita?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Cuando estaba aquí la veía todos los días, vivían por aquí cerca. Pero a la mamá se le ocurrió convencerla de que tenían que irse del país. Pensó que les iría mejor.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Y cómo les ha ido?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA A mi hija no le ha ido bien. Se enfermó.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Sí? ¿Qué tiene?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¿Sabes? El cáncer que lo destruye todo. Ni los mejores hospitales ni los mejores médicos han podido mejorarla. Me han ocultado muchas cosas, pero yo me las he arreglado para descubrir que a mi hija de sesenta y ocho años actualmente, la enfermedad la hace parecer casi de mi edad. En cualquier momento familiares lejanos y amigos que casi nunca veo me traerán la mala noticia. Realmente, me la esconderán pero la sabré leer en los ojos, en los gestos, en las palabras disfrazadas. He aprendido a traducir la mentira. Cuando me dicen que ha mejorado sé bien que en realidad empeora. A mi nieta, pese a todo lo malo, le ha ido bien. Se doctoró por allá, y enseña en una universidad.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Qué enseña?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Literatura.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Sí? Yo estudio Letras.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Tienes mucho en común con mi nieta. ¿Sabes, hija? Me duele mucho que se hayan ido, que hayan menospreciado tanto a su tierra, a la tierra que las vio nacer, que las alimentó y que les dio tanto. Mi nieta se acostumbró a aquello, a la limpieza, a la belleza y al idioma extranjero.&lt;br /&gt;PATRICIA Ahora es tan común que la gente se vaya. ¡Ya como que nuestro país les queda pequeño! Por mi parte no abandonaré mi tierra. Es que creo que no podría vivir en ninguna otra.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Ojalá así sea, hija. Aunque tampoco debes negarte a la posibilidad de viajar, conocer, y aprender.&lt;br /&gt;PATRICIA ¡Ah, no claro!&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¡Se debe traer todo lo bueno para acá! ¡Cuidado con traerse cosas malas de otras partes! ¡Es que por esos lares también existe el mal!&lt;br /&gt;PATRICIA Hay gente que piensa que aquí todo es malo.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Están pelados o ciegos.&lt;br /&gt;PATRICIA Realmente me gustaría salir pero siempre volvería. Es igualito como cuando sales de tu casa: vas a una fiesta, a un parque, te diviertes pero siempre al final necesitas llegar a tu hogar.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Pero hay gente que se desarraiga. Fíjate que lo máximo que piensa mi nieta hacer es volver algún día de vacaciones. Si algún día vuelve, sé que no la veré.&lt;br /&gt;PATRICIA No diga eso.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA No me engaño. Para entonces ya me habré ido. Estaré seis metros bajo tierra. En verdad sé que mi nieta ya casi ni se acuerda de mí. Es que a los viejos nos tratan de olvidar, estamos tan apegados a lo triste, a la nostalgia.&lt;br /&gt;PATRICIA ¡Me gustaría tanto tener una abuelita!&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Pero la familia mía siempre se aleja de todo lo que la entristece. O tal vez, creen que la vejez es una enfermedad incurable, y no pueden hacer nada. Prefieren estar bien lejos, por aquello de que ojos que no ven corazón que no siente.&lt;br /&gt;PATRICIA No hable así.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Tienes razón no debo hablar así. Soy muy pesimista. Debería más bien ser optimista. Tengo a alguien que me quiere escuchar. Una joven tan bonita y dulce. ¿Te gusta ver fotos?&lt;br /&gt;PATRICIA Sí, mucho.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Creo que no, que no te gusta. ¿Sabes por qué? Porque te mostraré fotos de gente que no conoces. Cosa fastidiosa es ver fotos de gente que uno no conoce.&lt;br /&gt;PATRICIA Pero para mí sí tendrán sentido. ¿Sabe por qué? Porque usted me irá contando todas las historias de cada una de las personas fotografiadas.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¡Si es que me acuerdo!&lt;br /&gt;PATRICIA Ojalá recuerde muchas cosas porque le diré algo: a mí me interesa todo lo que usted podría decirme. Sé que me servirá muchísimo. Quiero escribir una novela. Quiero ser una escritora, quiero que aquí y en todas partes me conozcan como una gran escritora. Quiero escribir. Escribir, es una fuerza que nace dentro de mí. Pero con tan sólo diecisiete años he tenido tan pocas experiencias.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Ya las experiencias irán llegando poco a poco. Eso ocurrirá todos los días de tu vida.&lt;br /&gt;PATRICIA Y lo que está ocurriendo hoy es parte de esa experiencia. Todo lo que me cuente lo guardaré en mi memoria y más adelante lo utilizaré para escribir mi novela. Quiero ser una Teresa de la Parra. Adoro a esa escritora y quiero llegar a ser como ella.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Ojalá que llegues a escribir tan bien como ella. Pero no que seas como ella. Murió tan joven, apenas a los cuarenta y siete años, cuando tenía tanto que dar. Eso me lo dijo mi nieta cuando estaba aquí y estudiaba literatura en la universidad. Sabes que se repite mucho en el mundo del arte y las letras, la historia del artista que muere joven pero en el breve tiempo de vida deja una obra maravillosa. Es tal vez una especie de premonición. Intuyen que morirán pronto y no pierden el tiempo, aprovechan cada momento para ir construyendo su legado a la Humanidad. Eso que te digo forma parte de un trabajo que hizo mi nieta. Ella me contaba todo y a mí se me quedó grabado.&lt;br /&gt;PATRICIA Me doy cuenta que tiene mucho que enseñarme.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Siempre me gustó enseñar. Nunca desaproveché los momentos para hacerlo. Toda mi vida he leído mucho sobre todo literatura e historia. Y cuando mi nieta comenzó a estudiar lo absorbí todo. Hasta he escrito&lt;br /&gt;algo. Comencé hace cincuenta años un diario. Tengo cincuenta cuadernos escritos. Un cuaderno por año. Un día soñé con publicarlo pero otro día dejé de soñar.&lt;br /&gt;PATRICIA Nunca se debe dejar de soñar.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Pero a veces en la vida ni eso se puede hacer. Tal vez fue por eso que intenté destruirlo. Me dije: ¿para qué soñar?&lt;br /&gt;PATRICIA ¡Menos mal que sólo lo intentó pero no lo destruyó!&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Pero son páginas muertas.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Por qué dice eso?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Porque se escribe para que alguien te lea, para que alguien vibre con lo que tú escribes. Si no logras que alguien se interese o que eso llegue a alguien, entonces debería desaparecer.&lt;br /&gt;PATRICIA A lo mejor nadie se interesó porque nadie sabía que guardaba ese manuscrito.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Eso sí es verdad, siempre mantuve mis cuadernos escondidos. Como te decía quise destruirlo, pero no me atreví a hacerlo. Son muchos días de alegría, amor, tristeza, decepción, todo está contenido ahí en esas páginas. Destruirlo significa matar la vida y yo siempre he amado la vida.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Sabe? Yo también escribo un diario. Pero casi no me pasa nada.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA (Habla como si diera un discurso a un auditorio) Pero todo lo que te pase ahora pasará a ser significativo porque formará parte de las etapas de tu vida. Los diarios nos pueden enseñar mucho acerca de lo cotidiano de otras épocas, eso tiene su valor. ¿O es que acaso sólo tienen valor las grandes gestas y batallas? Las pequeñas guerras de todos los días también importan. La vida privada vale mucho, fíjate que hay historiadores que se detienen mucho en la vida privada para interpretar las épocas. Por eso los diarios tienen importancia, dicen muchas privacidades.(Se ríe)¡Así hablaba mi nieta! ¿No estás cansada?&lt;br /&gt;PATRICIA Un poco. Pero no se preocupe.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Sí me preocupo. Vamos a arreglar el cuarto. ¿Lo ves? Es ése. (Señala hacia el cuarto) ¿Me ayudas?&lt;br /&gt;PATRICIA Claro. ¿Era el cuarto de su hija?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA No. El de mi hermano Esteban. Ya no lo usa. Desde hace treinta años nadie lo usa.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Sí?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Sí, desde que murió.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Fue una muerte natural?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Murió de cáncer. ¡Es la enfermedad familiar! Figúrate que no fumaba ni bebía y murió de cáncer de hígado. Fue terrible. Sólo sufrió dos días. Pedro lo llevó al hospital dos semanas antes porque se le hinchaban mucho las piernas. Lo hospitalizaron. Los médicos explicaron que ya no había nada que hacer. Lo dejaron tres días en el hospital y le dieron de alta para que muriera en la paz de su hogar. Los dos últimos días sintió mucho dolor. Recuerdo como se quejaba. Además vomitaba. Aquel olor era muy desagradable, muy fuerte. Era triste ver a un hombre que había sido tan pulcro, que llegó a bañarse hasta tres veces al día, con aquel olor que no lo abandonaba, porque lo limpiábamos y volvía a vomitar. Era horrible. Doloroso. En esos momentos, ante un sufrimiento así, la muerte es el verdadero descanso. La muerte se hace necesaria.&lt;br /&gt;PATRICIA Siempre hay polémicas con respecto a eso. Usted sabe, lo de la eutanasia.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA No fue necesario ayudarlo a morir. Murió pronto.Ya muerto se reflejaba la paz en su rostro. Además, fue un hombre tan bueno. Nunca le hizo daño a nadie. Lo velamos en esta misma sala. (Se oyen rezos). Después cerré el cuarto y más nunca lo quise abrir. Muchas veces necesité alquilarlo pero preferí no hacerlo. Quise dejar todo intacto. Todo igual a como había quedado. Se oyen ruidos, pasos, hasta voces que de ahí salen. (Se oyen pasos, ruidos voces que llaman a Carmen Adela). ¿Escuchas?&lt;br /&gt;PATRICIA No escucho nada y es más: prefiero dormir aquí.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Esos son los ruidos normales que provienen de ahí. Es el alma de mi hermano. Murió siendo tan joven todavía. Sé que no quería morir tan prematuramente. Dejó tantas cosas sin concluir. Tantos planes sin realizar. Tantos sueños sin cristalizar. A veces sueño con él y veo su rostro triste y oigo su voz que me pregunta por Flor. Me dice: ¿Dónde está Flor?&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Quién era Flor?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Su novia. Ya tenían todo comprado. Hasta fecha tenían. Se casarían en diciembre y él se enfermó como a finales de junio. Y murió como a principio de julio. La memoria me falla. No puedo recordar con precisión. Flor después se volvió como loca. No quería resignarse. Un día salió a la calle con el traje de novia puesto. Ella vivía en Petare y hasta aquí vino vestida así. Venía a buscarlo a él. Decía que él no quería casarse y que era mentira que había muerto y que yo ocultaba la verdad, que lo escondía en mi casa. De aquí se la llevaron a un lugar de reposo. O mejor dicho, a un manicomio. Después mejoró. El traje lo dejó aquí. Yo lo guardé en el cuarto de Esteban. ¿Quieres verlo?&lt;br /&gt;PATRICIA No se moleste.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA No será molestia.&lt;br /&gt;Busca en el secreter unas llaves. Luego se dirige al cuarto de Esteban y lo abre. Entra al cuarto.&lt;br /&gt;ESCENA VII&lt;br /&gt;Regresa con el traje. Se lo comienza a colocar encima.&lt;br /&gt;PATRICIA Es muy hermoso.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA A mí también siempre me pareció bello. Lo quiero usar. Sabes que nunca antes me había puesto un vestido de novia. Pedro y yo nos casamos en una jefatura. Y sin embargo nuestro matrimonio lleva... ¿Mi Dios cuántos años? ¿cincuenta? No. Creo que más, ¿sesenta?, ¿sesenta y ocho? No recuerdo exactamente. (Se termina de vestir) ¿Cómo me queda?&lt;br /&gt;Se oye la marcha nupcial. Se escucha también la voz en off de un sacerdote.&lt;br /&gt;VOZ ¿Carmen Adela, aceptas como esposo a Pedro?&lt;br /&gt;Carmen Adela muestra un rostro extasiado y responde atropelladamente como una niña.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Claro que acepto. Acepto todo de nuevo. El mismo dolor, la misma alegría, las mismas hijas, las mismas soledades, los mismos días de compañía. Si pudiera elegir elegiría todo exactamente igual. (Patricia observa con cara de no entender mucho. Carmen se incorpora y retoma el tema anterior). Éste era su vestido, míralo ya está amarillo, antes era blanquísimo. Tan blanco como la espuma del mar. Ahora es amarillo como las flores de muerto. (Lo olfatea). Hasta huele a muerte. Cuando soñé con Esteban y me preguntó por Flor tenía una expresión tan triste. Creo que fue porque desde el más allá se enteró de que Flor se había casado. El dolor no le duró toda la vida. Menos mal. Hasta tuvo una hija con otro hombre. Me enteré años después porque mi hija la encontró cerca de la Plaza Bolívar. Iba con la joven. La muchacha se había graduado de médico. Bueno, voy a dejar el pasado, vamos a arreglar el cuarto. (Comienza a sacarse el vestido y se queda en bata).&lt;br /&gt;PATRICIA Prefiero dormir aquí. Déjeme dormir en esta mecedora.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Haces bien. No podrías dormir. Las almas en pena no permiten el descanso, sobre todo en noches como éstas con luna llena. No te invito a dormir a mi lado porque sé que Pedro llegará en cualquier momento. Tampoco allí te dejarían dormir. Descanso porque estoy habituada a ellas. Pedro cae como todo buen lirón y no se da cuenta. Pero escucho sus oraciones, sus murmullos, sus llamadas.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Llamadas?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Sí. Las llamadas. Me llaman. Es normal con las personas de mi edad. Nos llaman del más allá porque ya estamos en la hora de irnos. En verdad somos más de allá que de aquí. (Se ríe) Yo oigo las voces de mamá, de Esteban, y de Rafael, mi otro hermano muerto. Estoy habituada a todo eso.&lt;br /&gt;PATRICIA Abuelita, usted ha repetido eso ya varias veces ¿No será que de verdad yo he penetrado el más allá? ¿No será que de la puerta para afuera es el presente y de la puerta para adentro es el pasado? Creo que ya le dije que no me gustan los enigmas. Siento terror. Quisiera irme. Siempre le he temido a las historias de fantasmas y aquí en esta casa parece que ellos habitan. Pero sé que la calle es peligrosa.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Sí, la calle es peligrosa. Y es cierto, los fantasmas habitan mi casa. Mi casa está llena de fantasmas, fantasmas del pasado. Mis santos y mis difuntos me cuidan. Me acompañan.&lt;br /&gt;Patricia mira hacia la foto de José Gregorio Hernández. Carmen Adela se sienta en la mecedora.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Es usted devota de José Gregorio Hernández?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA José Gregorio y yo siempre estamos unidos y en comunicación.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Desde hace mucho tiempo?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Desde hace un bojote de años. Unos cuarenta o más años. Aunque a mí me parece que fue ayer.&lt;br /&gt;Patricia ve para todos los lados de la casa. Se sienta en el sofá y se levanta rápidamente. Camina hacia el retrato del santo. Lo observa.&lt;br /&gt;PATRICIA ¡Cuénteme! Sé que tiene mucho que contar acerca del doctor. (Señala hacia el cuadro) Cuénteme.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Para mí será un placer hacerlo. Pero te vas a arrepentir porque cuando los viejos comenzamos a hablar no hay quien nos pare.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Y si entrara su esposo por esa puerta no se pararía?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Creo que ni así. Pero mejor hagamos algo. ¿Recuerdas los cuadernos de los que te hablé? En uno de esos cuadernos hay varias páginas que hablan del doctor. Los voy a buscar. Pero eso sí, quiero que lo leas tú. Mis ojos ya no me ayudan mucho y de noche menos. Confundo las letras. ¿Estarías dispuesta? Además sería tan hermoso oír lo que escribí hace tanto tiempo. Sé que entenderás mi caligrafía, porque mi letra es como dicen de molde. ¿Qué me contestas?&lt;br /&gt;PATRICIA Claro, claro que lo haré. Además es un verdadero privilegio. Es un privilegio como para una hija o una nieta o por lo menos un familiar. Apenas si soy una simple vecina reciente.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Bueno, con mi edad podrías ser mi bisnieta. Fíjate que mi hija tiene cerca de setenta años y mi nieta tiene cuarenta y cuatro. Mi nieta no tiene hijos pero si los tuviera pudieran tener tu edad. Quiero imaginarme que eres la bisnieta que nunca conoceré o tal vez eres mi nieta cuando ella tenía tu edad.&lt;br /&gt;PATRICIA Cómo me gustaría tener una abuela o una bisabuela. ¿Sabe? Mis abuelos murieron.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Pues no eres una vecina: eres mi nieta cuando tenía tu edad y ahora voy a buscar los cuadernos. ¡Espera!&lt;br /&gt;Se levanta de la mecedora y camina animosamente hasta su habitación.&lt;br /&gt;ESCENA VIII&lt;br /&gt;Mientras tanto Patricia se levanta del mueble y camina alrededor del escenario. Observa todo. Regresa Carmen Adela. Trae consigo una bolsa algo pesada. Patricia va hacia ella para ayudarla.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Aquí están algunos de los cuadernos. Ahora falta saber cuál es el que tiene lo de José Gregorio Hernández. (Patricia toma la bolsa y la coloca en el sofá. Carmen Adela se sienta al lado y comienza a hurgar). Déjame ver. No, éste no, éste tampoco. No, no, Tampoco. Recuerdo que es un cuaderno que tiene el dibujo de un barco. Me dije a mí misma muchas veces que quería dejar la rutina de estas cuatro paredes e irme lejos en aquel barco. Aquí está. Éste es. Toma, quiero que lo leas en voz alta. Disculpa mi letra y mis errores. Fui por poco tiempo a la escuela. El maestro me enseñó todo lo que pudo y después le dijo a mi mamá: "señora Francisca Sotera ya yo no tengo más nada que enseñarle a Carmita". Así que lo demás tuve que aprenderlo sola a lo largo de la vida.&lt;br /&gt;PATRICIA No se preocupe que errores tenemos todos. Conozco a unos cuantos universitarios que los tienen. Sin ir muy lejos, yo misma soy rica en ellos. La idea es aprender de los errores y mejorar. ¿Sabe?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Eso es aplicable a los jóvenes. Ya a mi edad no tengo tiempo para eso. Conmigo sí va el dicho: loro viejo no aprende a hablar. ¿Crees que entenderás mi letra?&lt;br /&gt;PATRICIA Déjeme ver. Sí. Tiene usted una letra muy hermosa. Hay cosas que no se aprenden en la escuela.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¡Herencia de mi madre!&lt;br /&gt;PATRICIA Déjeme comenzar. Siéntese en su mecedora. (Patricia se arregla en el sofá y Carmen Adela en su mecedora. La escena se oscurece. Se oye la voz de Patricia).&lt;br /&gt;Así fue como Pedro fue salvado por el doctor José Gregorio Hernández.&lt;br /&gt;ESCENA IX&lt;br /&gt;La misma sala pero más brillante y más iluminada. Se ve renovada. Alguien toca. Sale Carmen Adela de mediana edad. Viene de la cocina secándose las manos con el delantal que lleva puesto. Abre. Alguien entra.&lt;br /&gt;LUISA Ya tengo noticias.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¡Dígame, comadre!&lt;br /&gt;LUISA Se cayó el puente. Los obreros murieron o por lo menos muchos. Todo fue muy rápido. Mire, aquí tengo el periódico, todo sucedió antes de que cerraran la edición de ayer.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Démelo (Revisa y grita) ¡Éste es Pedro!¡ Mire está entre los cadáveres! ¡El que está al frente!&lt;br /&gt;LUISA No tiene porque serlo. Déjeme ver. (Le quita el diario). Sólo es parecido.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Claro que sí es y está muerto ¡Muerto! Me voy al hospital. Ahí dice que los tienen allá esperando a que los reclamen.&lt;br /&gt;Carmen Adela entra a la habitación y sale con una cartera y sin el delantal. Se dirige hacia la puerta de la calle con aplomo.&lt;br /&gt;LUISA Yo voy con usted, comadre.&lt;br /&gt;ESCENA X&lt;br /&gt;Ambas salen. La escena es oscura. Sólo son iluminados las actrices.&lt;br /&gt;LUISA ¿Qué le dijeron, comadre?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA No murió, comadre.&lt;br /&gt;LUISA ¡Gracias a Dios!&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Estaba entre los cadáveres, pero movió una mano y alguien lo notó y lo sacaron de entre los muertos. ¿Te imaginas? Por poco lo entierran vivo. (Muestra tristeza). Sin embargo uno de los médicos tratantes habló conmigo y... (Estalla en llanto)&lt;br /&gt;LUISA ¿Y qué fue lo que le dijo?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Sólo un milagro lo salvará. Está muy mal, perdió un ojo y el oído derecho no le servirá nunca más. Tiene fractura doble de cráneo. Además se lastimó gravemente otros órganos vitales. ¡Sólo un milagro lo salvará!&lt;br /&gt;LUISA Entonces... espere. (Hurga en su cartera. Saca una estampita). Dicen que este doctor es muy milagroso. Tome esta estampa, debe rezar bastante, pídale que se lo salve.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA (La toma pero no la ve).Gracia, comadre..&lt;br /&gt;LUISA: No, de nada. Bien, me tengo que ir. No les avisé a los muchachos que vendría para acá.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Sí, comadre es mejor que se vaya.&lt;br /&gt;LUISA Pero eso sí: mañana temprano regreso. Dígame lo que quiere que le traiga.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA No, nada.&lt;br /&gt;LUISA Va a sentir mucho frío, le voy a dejar mi abrigo (Se lo saca).&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Gracias, comadre.&lt;br /&gt;Se va Luisa.&lt;br /&gt;ESCENA XI&lt;br /&gt;Entra el doctor José Gregorio Hernández.&lt;br /&gt;DR. JOSÉ GREGORIO ¿Carmen?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¿Sí?&lt;br /&gt;DR. JOSÉ GREGORIO ¿Cómo sigue Pedro?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Mal. Los médicos me dijeron que estaba muy mal. ¿Pero usted no es uno de los médicos de este servicio? Yo creo que no lo había visto antes, ¿Cómo supo mi nombre?&lt;br /&gt;DR. JOSÉ GREGORIO (No hace caso a sus preguntas) Carmen, Pedro va a mejorar, no te preocupes. Voy a entrar a verlo.&lt;br /&gt;Desaparece.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¡Qué raro! Yo no he visto antes a este doctor. No me contestó. Seguro trabaja en otro piso o en otro servicio. ¿ Y cómo supo mi nombre? (Abre la cartera y saca la estampita.) Pero ¡¿cómo?! Es una fotografía del doctor que acaba de entrar a ver a Pedro. ¿Qué es esto? Ahora recuerdo las palabras de Luisa. ¡Milagro! ¡Milagro!&lt;br /&gt;Se oscurece completamente la escena&lt;br /&gt;ESCENA XII&lt;br /&gt;Ahora aparece la sala del principio. Se encuentran Carmen Adela y Patricia.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Al día siguiente, Pedro amaneció mejor, todos los médicos estaban asombrados. No podían explicarse lo que había ocurrido.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Y qué pasó con el doctor?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Nadie lo había visto. Al principio ni yo misma creía verdaderamente el milagro.&lt;br /&gt;PATRICIA No es fácil creer en los milagros.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Sin embargo, luego sí creí. Pedro me dijo que un señor con las mismas características lo había estado examinando y que le comentó que lo operaría. Después no supo más de sí mismo hasta el día siguiente. Amaneció recuperado. Los doctores no entendían y tampoco admitían el milagro. Después yo me enteré que no era la primera vez que sucedía algo así. Había ocurrido varias veces. Desde esa vez el doctor José Gregorio Hernández, el siervo de Dios, es mi santo.&lt;br /&gt;PATRICIA A mí me cuesta mucho creer esas cosas. Escuchándola a usted empiezo a creerlas.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Hay que creer. Aunque, es verdad lo que dices. A veces no es fácil pero hay que creer aun en contra de uno mismo. Para creer es preciso tener fe en lo que no ves, o en lo que no entiendes, en lo que rechaza su raciocinio. (Suena el reloj. Las doce campanadas) Estoy cansada ¿Sabes?. Suelo ir a dormir a las siete de la noche. Hoy he hecho todo diferente.&lt;br /&gt;PATRICIA Debe ir a descansar. Vaya a dormir, yo me acomodo aquí mismo y en lo que amanezca me voy.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA No te vayas a sentir culpable. Sabes que estoy esperando a Pedro y por eso no he ido a descansar. Escucha: la noche terminará cuando comience a amanecer, a eso de las seis. Faltan seis horas para que amanezca. Justo lo que necesita un cuerpo joven para descansar. Preferiría que durmieras en el cuarto de Esteban.&lt;br /&gt;PATRICIA No. Déjeme dormir aquí por favor, en su mecedora.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA ¿Y por qué no duermes en el sofá? Es más cómodo.&lt;br /&gt;PATRICIA La mecedora está bien. No pienso dormir profundamente. Apenas quiero descansar.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Está bien. Pero te traeré una cobija y unos cojines. (Sale. Regresa con lo que fue a buscar) Aquí tienes acomódate. No me ofrezco para quedarme más tiempo aquí contigo porque estoy muy exhausta. Descansa lo que puedas. Suelo levantarme a las cinco. Prometo no hacer ruido para no molestarte.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Y qué tanto hace tan temprano?&lt;br /&gt;CARMEN ADELA De todo. Riego las matas. Hago café, preparo la leche, cocino unas arepitas. Y todo acompañada de la radio, me encanta escuchar las noticias.&lt;br /&gt;Se va a su cuarto. Patricia extiende sus miembros. Se acomoda en la mecedora. Apaga la lámpara antes de quedarse rendida. La escena queda oscura.&lt;br /&gt;ESCENA XIII&lt;br /&gt;Después de unas pausa, Patricia, quien se ha dormido, es iluminada y luego la puerta del cuarto de Carmen Adela. Ésta sale. Ahora sólo hay luz sobre Carmen Adela y Patricia. La anciana comienza a hablar. Observa a Patricia.&lt;br /&gt;CARMEN ADELA Esta joven se parece tanto a mi nieta cuando tenía diecisiete años. Hacía tanto tiempo que no te veía amada nieta. Creí que nunca más lo haría, que nunca más estaría cerca de ti. Esto no es casualidad. Me diste mi última oportunidad, mi Dios. Me cumpliste todo lo que te rogué. Desde que te fuiste al extranjero sentí como que una parte de mí se moría. Te quiero tanto mi nieta. Recuerdo como éramos de parecidas, sabía lo que a ti te disgustaba y tú lo mismo conmigo. Al principio fue duro para ti acostumbrarte a una nueva situación pero tuviste la ventaja de marcharte con tu madre, ella realmente fue la responsable de tu partida. Fue ella la que te convenció. Pronto te acostumbraste y se hizo más lejano tu regreso. Sé que pronto me iré, no tendré la dicha de verte antes de mi marcha, pero Dios Todopoderoso me envió a esta joven para que no estuviera sola hoy. Creo que estoy en mis últimos momentos. Me siento tan débil, me duele...&lt;br /&gt;Se toca el pecho. Se acuesta en el sofá. Se toca el pecho otra vez. Cierra los ojos. Oscuridad. Se ve la sombra de un hombre que la observa.&lt;br /&gt;ESCENA XIV&lt;br /&gt;Pasan unos segundos. Música. Se ilumina la escena de nuevo. Se oye el canto de un gallo. Suenan seis campanadas. Patricia duerme y comienza a despertar. Carmen Adela no despierta ni se mueve.&lt;br /&gt;PATRICIA Buenos días abuelita. ¿Y qué hace aquí? ¿Por qué no durmió en su cuarto? ¿No regresó su esposo? (Se acerca). Está dormida. Dijo que despierta a las cinco. Ah, pero claro se acostó muy tarde. Voy a dejar que siga durmiendo. Le voy a dar una sorpresa. Voy a preparar el café ¿Dónde está la cocina? (Ve hacia la puerta de ésta) Ah es allá. (Se dirige hacia la misma. Se escucha música. De regreso Patricia trae una bandeja con dos tazas. Como ve a Carmen Adela que continúa durmiendo, la coloca sobre la mesita del centro. Toma una taza. Sorbe un poco de café.) No me quedó bien. Está muy fuerte. Tal vez a la abuelita no le gusta así tan tinto. La voy a llamar. Abuelita, abuelita, despierte. Ya el gallo cantó. Mire, preparé café. Está tan dormida.(La llama tocándole el brazo). No está dormida. ¡Está muerta! (Revisa su respiración) No respira. ¿Dios qué hago? ¿Estará muerta? ¿O todavía podrá hacerse algo? Voy a llamar a alguien, a algún vecino.&lt;br /&gt;Sale. Regresa con una vecina.&lt;br /&gt;ESCENA XV&lt;br /&gt;LIGIA ELENA ¡Señora Carmen, señora Carmen! (La mueve un poco y trata de escuchar su respiración) Está muerta. Señora Carmen, ¿Cómo murió tan calladita? ¿Por qué no me tocó la puerta si se sentía mal, así como hizo cuando murió su esposo?&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Su esposo está muerto?&lt;br /&gt;LIGIA ELENA Sí cuando murió el señor Pedro hace ya como veinte años. Lo que pasa es que ella vivía en el pasado. A veces confundía el presente con algún evento o persona del pasado. Ella decía que su esposo estaba vivo y hablaba de él como si lo estuviera. Confundía todos los hechos, personas, cosas.&lt;br /&gt;PATRICIA Pues fíjese que me dijo que estaba esperándolo. Me pareció raro que un señor mayor estuviera tan tarde en la calle, pero era tan convincente que ni se me ocurrió que no fuera verdad.&lt;br /&gt;LIGIA ELENA Pero así era mejor, porque realmente no tenía a nadie, su familia, la hija y la nieta se fueron del país y el esposo murió. Se la llevaba mal con los vecinos. Algunos la llamaban vieja loca. Yo trataba de entenderla porque la conozco desde hace tiempo. Ella me cuidó mis niñas cuando yo no tenía con quien dejarlas. Eso se agradece, pues. ¿Cómo estuvo anoche?&lt;br /&gt;PATRICIA Me habló mucho, me contó sobre su vida y hasta me dio a leer uno de sus cuadernos. Escribió la historia de su vida.&lt;br /&gt;LIGIA ELENA Ella era una mujer muy especial. Ahora hay que hacer los trámites funerarios. Hay que buscar entre sus cosas, ella tenía un seguro funerario. Lo primero que debemos buscar es un médico que certifique su muerte.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Y a la familia?&lt;br /&gt;LIGIA ELENA Habrá que localizar los números de teléfono o direcciones. Me imagino que vendrán, no sé.&lt;br /&gt;PATRICIA Mírele el rostro. Parece que se estuviera sonriendo. Parece que estuviera soñando.&lt;br /&gt;LIGIA ELENA Tal vez ahora sí va a encontrarse con su Pedro. Por fin, después de veinte años se van a reencontrar.&lt;br /&gt;PATRICIA ¿Usted cree?&lt;br /&gt;LIGIA ELENA Yo creo que sí. La muerte no debe ser el fin de todo. Tal vez sea el comienzo de algo... o de todo.&lt;br /&gt;Aparece la sombra de un hombre con sombrero que se proyecta sobre Carmen Adela. La envuelve. Se oye música. Oscuro.&lt;br /&gt;FIN&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31850430-115418707909888304?l=liyitamercedes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://liyitamercedes.blogspot.com/feeds/115418707909888304/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31850430&amp;postID=115418707909888304' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31850430/posts/default/115418707909888304'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31850430/posts/default/115418707909888304'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://liyitamercedes.blogspot.com/2006/07/obras-teatrales.html' title='Sucedió esa Noche'/><author><name>Ligia Álvarez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14572353851771110136</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_qeKUxJGDrtM/SmlSVOoR-qI/AAAAAAAAASQ/oRMyY99-YCk/S220/Imagen031.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_qeKUxJGDrtM/RzZws9940_I/AAAAAAAAAAk/-Nt8iMygcz4/s72-c/inoche' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry></feed>
